Marc Cucurella, durante el España-Francia de la Eurocopa 2024 EFE
Me duele que Cucurella vaya a jugar en el Real Madrid. Siempre he considerado que esos rizos icónicos, que empezaron a moldearse en el fútbol base del Barcelona, eran nuestros. Siempre fantaseé con que regresara a vestir la camiseta azulgrana, sobre todo cuando se afianzó como lateral izquierdo titular de la selección española.
Nunca se dio y creo que ya nunca se dará. Y me duele porque le seguí en el fútbol base y es uno de los jugadores que más ilusión despertó de aquella generación perdida de La Masia, junto a Riqui Puig.
Este dolor, sin embargo, convive con un enorme sentimiento de injusticia: no se le puede exigir a Cucurella una fidelidad que el Barça nunca tuvo con él.
El de Alella, tras casi una década en La Masia, fue descartado antes de empezar por Valverde, durante una gira de pretemporada, sin tener la oportunidad de disputar un mínimo de partidos con la primera plantilla. Se fue al Eibar y destacó. Para la posteridad queda la frase de Mendilibar, un sabio como pocos: "Si miras sus estadisticas no le fichas nunca, pero Cucurella es futbolista". El Barça lo recompró para hacer caja, nunca con la intención de quedárselo.
Durante los años en los que Cucu pudo crecer en el Barcelona, el club apostó por Digne (2016, 16,5 millones), Akieme (2018, 1,5 millones), Junior Firpo (2019, 18 millones), Marcos Alonso (2022) y, más recientemente, João Cancelo.
Algunos fichajes han sido buenos -Gerard Martín, probablemente el mejor si valoramos la relación calidad-precio-. Otros, útiles a ratos, como Cancelo. La mayoría, sin embargo, fueron una ruina, como Digne o Junior Firpo. Por el camino también cayó Juan Miranda, a quien el club consideró una apuesta prioritaria cuando él y Cucurella se disputaban un sitio en el equipo.
Cucu se hizo futbolista en la Premier y, cuando ha tenido opciones de volver, el Barcelona nunca ha apostado de verdad por él. Hubo conversaciones al inicio del verano, pero fueron poco concretas y no transmitieron un interés firme.
El lateral quería volver a España porque consideraba que su etapa en el Chelsea estaba finiquitada. No quería seguir en la Premier y todos los clubes que le preguntaron lo sabían. Rechazó al Arsenal y el Manchester City, pese al interés que mostraron. Sus prioridades personales, la apuesta total de Mourinho -"eres tú o nadie", le dijo el portugués- y la firmeza del Madrid le abren las puertas de uno de los clubes más grandes del mundo.
Le deseo que le vaya bien a él y mal a su equipo. Pero no se le puede pedir a Cucurella que renuncie al paso más importante de su carrera por amor a un club que nunca le ha creído ni le ha permitido demostrar lo que vale.