Vuelve el fútbol, ahora vestido con los colores nacionales. Orgulloso estará el aficionado del Barça que ve cómo su equipo es el que más jugadores aporta al mayor evento del fútbol mundial. No es la cifra récord de 17 futbolistas que ya brindó el conjunto azulgrana al Mundial de Qatar, pero son 16, que también es una cifra muy significativa y habla perfectamente de la calidad de un equipo que se ha nutrido básicamente de jugadores de su propia cantera.
Sin duda, la mayor contribución del Barça es a la selección española. Ocho jugadores (Joan García, Eric García, Pedri, Gavi, Cubarsí, Olmo, Lamine y Ferran), todo un récord que expresa el gran trabajo realizado tanto en La Masia como en la labor de los ojeadores que han sabido captar a jóvenes futbolistas y la osadía de los técnicos de ascenderlos al primer equipo, hasta lograr el segundo título consecutivo de Liga y que Lamine Yamal (18 años) sea considerado el mejor jugador del campeonato.
Choca esta aportación del Barça con la nula presencia de ningún jugador del Madrid, considerado el equipo español por excelencia, tanto en este país como allende las fronteras. Todo un golpe para el orgullo madridista, más apostador por comprar jugadores “galácticos” invirtiendo grandes cantidades de dinero en el mejor futbolista del mundo cada verano. Es la constatación del fracaso de una política de fichajes que ha llevado al club blanco a la ruina deportiva.
Este Mundial, que comienza hoy, no es una edición más de la Copa del Mundo. Es, sin duda alguna, el torneo más grande que ha organizado la FIFA: 48 selecciones -16 más que en Qatar 2022-, 104 partidos -40 más que en el anterior- y tres países sedes, Estados Unidos, México y Canadá. Todo un evento para el lucimiento y orgullo del barcelonismo.
