Fichar se ha convertido en palabra trascendente para el tercer proyecto de Hansi Flick como entrenador del Barça. No tanto por necesidad deportiva, que también, como por planificación futura. Por, en definitiva, evitar el riesgo que se contempla cuando dentro de un año el equipo azulgrana tenga que regresar a Montjuïc y el 1:1 que abraza hoy el club en materia de fichajes vuelva a desaparecer.
De las 62.000 localidades actuales que abre el Spotify Camp Nou a rozar las 80.000 antes de acabar el año y acercarse a las 105.000 en marzo o abril de 2027. Un escenario estupendo… Que de repente desaparecerá. La colocación de la cubierta motivará el regreso a Montjuïc, descender el aforo hasta las 50.000 plazas y, con ello, perjudicar, otra vez, al Fair Play.
En el club se tiene constancia de todo ello y esa es la razón por la que se piensa invertir en el mercado de fichajes “lo que sea posible” atendiendo a que dentro de un año probablemente no se podrá. Fichar ahora lo que no podrás comprar (o inscribir) en 2027 es el reto, la necesidad, y que puede provocar un cambio más profundo de lo que en principio podría esperarse en el vestuario del primer equipo. Y Flick lo sabe…
El técnico alemán avisó no hace demasiadas semanas respecto a reforzar la plantilla con inteligencia, “sin estupideces”… Y cuando el director deportivo, Deco, le trasladó la importancia de avanzar fichajes en previsión de lo que pueda suceder, aceptó, claro, la sugerencia. Pero con matices.
Un matiz, importante, es que esa previsión no provoque un overbooking innecesario en la plantilla. Pendiente el club de cerrar el trato con el Mónaco por Ansu Fati, se trabaja en dar salida a varios jugadores más con los que, de entrada, no contaría Flick. Con ello se liberaría espacio salarial… Y se podría ya pensar en esos fichajes con visión de futuro adelantando su llegada.
Montjuïc
La colocación de la cubierta en el Spotify Camp Nou es el motivo principal de este escenario deportivo. El plazo de entre tres y cinco meses ya no se contempla tan claro (poder llevar a cabo la instalación durante el verano era una quimera) y se admite, en voz baja todavía, que la obra puede prolongarse más de medio año.
Eso motivará que el equipo de Flick comience la temporada 2027-28 en el Estadi Olímpic… y que deba jugar sus partidos en la montaña olímpica, muy probablemente, hasta por lo menos el mes de febrero de 2028. Si la urgencia principal ahora es avanzar en la reapertura de la tercera grada para que pueda ser utilizada en su mayor parte antes de comenzar el año 2027 y, de esta manera, alcanzar los ingresos esperados (y presupuestados) con la grada lateral y los palcos en funcionamiento en la parte final del curso, el tema de la cubierta es el que motiva los mayores contratiempos y dolores de cabeza.
La razón es tan simple como evidente. Habrá que comenzar la siguiente campaña en Montjuïc, descendiendo a la mitad el aforo, sin los palcos, con el recorte mayúsculo en ingresos que eso significará y con el gasto que provoque ese desplazamiento al estadio olímpico.
Estrategia
El Barça conoce, aunque aún sea extraoficialmente, que este verano podrá operar con normalidad en el mercado e inscribir futbolistas sin los problemas que ha arrastrado en cada ventana desde el verano de 2021. No es solo el ahorro por la marcha de Robert Lewandowski y el traspaso de Ansu Fati, son el aumento de ingresos en los días de partido, la entrada de nuevos patrocinadores y la contabilización de los asientos Vip.
De esta manera, y entendiendo que las ventajas del presente se esfumarán dentro de un año, la determinación en la estrategia deportiva ha sido clara: avanzar en la medida de lo posible la potenciación de la plantilla. Así, y una vez cerrado el fichaje de Anthony Gordon, el reto es redondear la estrategia en este mercado de verano aunque sin descartar que en enero pudiera (dependiendo de las necesidades) concretarse alguna otra operación.
