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Florentino Pérez anuncia a Jose Mourinho como su entrenador si gana las elecciones del Real Madrid

Florentino Pérez anuncia a Jose Mourinho como su entrenador si gana las elecciones del Real Madrid REDES

Hablemos del Barça

Paquita Salas y el circo electoral del Madrid

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Fue tal el esperpento que hasta Pedro Almodóvar rechazó el guión por inverosímil. Santiago Segura lo leyó entero, llamó a su representante y le dijo que esos mismos gags ya salieron en sus anteriores ediciones de Torrente. Los Javis, creadores de Paquita Salas, llevan semanas en silencio. No porque estén trabajando. Sino porque alguien les ha ganado. Estas elecciones a la presidencia del Real Madrid son la segunda temporada que nadie pidió, nadie rodó y sin embargo todos estamos devorando en directo. Desde fuera, vemos que esta campaña electoral es La que se avecina con presupuesto de Champions League.

El candidato Enrique Riquelme se sentó en el sofá de Pablo Motos, miró a cámara con la serenidad de quien ha firmado ya los papeles, y anunció el fichaje de Erling Haaland, en El Hormiguero, con las hormigas de fondo, sin que el jugador, su representante ni su padre lo supieran y que tardaron menos en desmentirlo que el propio programa en emitir los créditos. Récord histórico: fichaje anunciado y desmentido en el mismo bloque publicitario. Ni en el mercado de verano del FIFA videojuego ocurre esto. Florentino, que había cogido el teléfono rojo para evitar que su contrincante fuera entrevistado en prime time, contrató el spot publicitario siguiente para anunciar el fichaje de Mourinho, que costará 15 millones a pesar de ostentar el récord de fracasos encadenados.

El portugués, quién todavía tiene contrato en vigor con el Benfica, les ha dicho a los dirigentes de su club actual que ese spot con la camiseta del Real Madrid no es él, sino un montaje con inteligencia artificial. Surrealista. Fabrizio Romano, el periodista italiano que ha hecho de la frase «here we go» una institución global, está desbordado. Nadie en su carrera le había enseñado a monitorizar Tu cara me suena, Pasapalabra o el Deluxe como posibles canales de información de mercado. No es descartable que Riquelme contraataque anunciando su entrenador disfrazado de Raffaella Carrà cantando "para hacer bien el amor hay que venir al sur". Here we go, Fabrizio. Aquí todo es posible.

Florentino dobló la apuesta. Ningún sitio mejor que en el programa de Iker Jiménez para dejar caer uno de los más grandes misterios. En lugar de mirar a cámara con convicción, leyó unos papeles para comprometerse a hacer el fichaje más caro de la historia del club del que solo desveló su coste: 150 millones, peccata minuta que, si hace falta, se pagará con otra recalificación de terrenos a la carta. Lo que si es un fenómeno paranormal es la economía del Real Madrid. Se proclama saneada a la vez que se plantea la venta de un trozo del club a unos inversores muy simpáticos. Me imagino a Iker Jiménez diciéndole hoy a sus espectadores que ahora les toca a ellos averiguar, a través de las Caras de Belmez, de qué fichaje se trata. O haciendo una sesión de ouija para contactar con el espíritu de Juanito, quien desde el más allá estaría orientando la política de fichajes. La sesión bien podría haber acabado con un reportaje exclusivo sobre la casa encantada de Negreira y las fantasías delictivas que nunca ocurrieron.

Pero si hay un momento en esta campaña que trasciende el absurdo para adentrarse en territorio místico, es la propuesta de mascota de Enrique Riquelme. Anunció que le gustaría que la nueva mascota del Real Madrid fuera un mandril. Un mono. Un primate de colores llamado, presumiblemente, Real Mandril. Delirante. Almodóvar, al escucharlo, se levantó de la silla y dijo: «esto sí». Ya tiene material para su próxima película. Seguramente se titulará Todo sobre el mandril y ganará el Goya antes de estrenarse.

Entre fichaje falso, deepfake y promesas eufemísticas ante notario, los dos candidatos libran en paralelo otra batalla: la de quién pagará antes sus carnets durante un año y quién inunda antes los buzones de los socios con más plástico corporativo. Bufandas, gorras, llaveros, pins, libretas, vinos de Ribera con el escudo, miniaturas del Bernabéu, paraguas con el escudo, calcetines, imanes para la nevera. Hay socios a los que no les caben en casa y han empezado a regalar el material a su cuñado, que es del Atlético, «para que sufra». En paralelo, las fachadas del barrio de Chamartín desaparecieron bajo lonas gigantes de ambos candidatos. A cada lona, una contra-lona mayor. Una competencia publicitaria tan desproporcionada y tan inútil que Rodrigo Sorogoyen consideró rodarla como cortometraje, pero lo descartó: "No hay arco dramático", dijo. "Solo lonas".

Hay una verdad que ningún culé confesará ante un madridista pero que todos, en privado, reconocemos: que no se acaben nunca estas elecciones blancas. Parece que haya vuelto el fútbol español de los años 80, aquél que tiene una capacidad casi sobrehumana para generar, al unísono, un show chapucero y un drama cutre donde no se esperaba. Esta campaña es su obra maestra.

Un cruce entre Paquita Salas, Torrente, Cuarto Milenio y un episodio perdido de La que se avecina. Almodóvar lo llamaría realismo mágico, aunque todos vemos que es un circo ambulante. ¡Que no se acaben las elecciones! Y si se acaban, que alguien avise al mandril.