Jules Koundé pugna con Djené en el Getafe-Barça EFE
En el Trofeo Joan Gamper, Jules Koundé ya dio señales de que algo en él no funcionaba. Eran dolencias físicas en una cita todavía veraniega que no hacía presagiar que el problema se cronificaría. A nivel mediático, veníamos de verlo fotografiándose delante de la Moreneta en Montserrat y aplaudirlo por su tenacidad y compromiso. Pues bien, todo ello se ha ido diluyendo e incluso se ha constatado que en algunos partidos no ha sido capaz ni de liderar la defensa.
Obviamente, Koundé tiene unas dolencias de las que no se ha recuperado ni nos han informado. A modo de ejemplo, me consta que aquellas pequeñas maratones que se metía en cada sitio donde viajaba para conocer la ciudad y empezar el día con un poco de gimnasia ya no existen porque, simplemente, no puede. Pero nos siguen escondiendo información y no se entiende porque todo ello provoca que se siga señalando su falta de esfuerzo.
En paralelo, la defensa del Barcelona es un auténtico desastre que se ha disimulado gracias a otra defensa nefasta, la del eterno rival, que es el Real Madrid. En la mejor época de Pep Guardiola, lo ganaban todo porque había un referente en cada línea. Ahora esto no es así, especialmente en la defensa y también en una portería que flojea para aspirar a la Champions. Si ahora nos preguntamos qué referente tenemos en este puesto, muchos apostarían por Pau Cubarsí. Pese a su juventud y su error permanente de provocar penales favorables para los rivales, el famoso ADN Barça y su simpatía se han impuesto a quien debía ser su valedor, el francés.
Realmente es preocupante lo que pasa y parece peligroso centrar los esfuerzos este verano en encontrar un 9, o reforzar el ataque, omitiendo que la base del éxito, como el secreto de una receta, recae en la defensa: silenciosa, pero imprescindible cuando los éxitos acompañan.
De todo ello queda la figura de Hansi Flick, el máximo responsable cuando las cosas no salen y de buscar soluciones si el problema persiste. Pero a entrenador, mejor no dedicarle hoy el protagonismo de esta humilde columna. Ya le llegará su turno...