El mensaje de Raphinha en Instagram anunciando su regreso Captura de pantalla
Tras el último inoportuno y absurdo parón de selecciones en el que prácticamente no había nada en juego, excepto algunos pocos partidos clasificatorios para el Mundial, se han puesto de manifiesto dos cuestiones: que el calendario está mal hecho y es inasumible, y que clubes y selecciones tienen una difícil coexistencia durante el curso.
El desgaste de tanta carga de partidos ha dejado claro que el actual sistema es inasumible, como hemos visto con la lesión de Lamine Yamal, a quién los mismos que han liderado una campaña de desprestigio que lleva activa los últimos dos años han sido los primeros en ponerse las manos a la cabeza y preguntar si llegaba bien al Mundial; hipocresía pura.
Luis De La Fuente encendió la mecha contra los clubes una vez más, como el que considera que tiene la verdad absoluta, pidiendo respeto para la selección, el mismo que en plena temporada y con todos los títulos en juego elige a los futbolistas que quiere, sin tener en cuenta la carga de partidos que llevan, y decide que jueguen partidos intrascendentes, para que luego quién cargue con las consecuencias de todo esto sean los clubes.
Como bien se dice, el respeto no se exige, el respeto se gana, y es evidente que las selecciones poco respeto pueden pedir visto lo visto, más cuando el Barça perdió a Raphinha en el momento más trascendental de la temporada, un jugador clave para Flick, que no fue tampoco lo suficientemente inteligente como para poner el freno ante un seleccionador cuyo pasado de blanco todavía es muy reciente.
Mucho se elogió la actitud del Arsenal, quién consiguió recuperar a la gran mayoría de sus jugadores por “problemas físicos y fatigas”, un argumento tenue al que muchos apoyaron, ero que, sin embargo, cuando es el Barça quién solicita recuperar a alguno de sus jugadores por problemas evidentes se le critica sin medida; cuestiones de la maquinaria cuando se pone a trabajar y una vara de medir evidentemente decantada hacia el 36.
Posiblemente hemos estado ante el más inoportuno parón de selecciones de la temporada, justo antes de los cuartos de final de la Champions League y con la Liga al rojo vivo en ese momento, lo que pone en evidencia que el calendario actual no sólo es inasumible, sino que además, es incongruente, pues no tienen ninguna lógica parar ahora todas las competiciones para hacer amistosos en un momento tan importante del curso, y sería mucho más sensato terminar dos semanas antes la temporada para que las selecciones comenzaran su preparación para el Mundial.
Seguramente estamos ante el eterno debate, pero esta coexistencia actual entre clubes y selecciones no es asumible, más cuando la salud de los futbolistas está en juego y la credibilidad de unas competiciones que ven como tienen que parar de golpe para unos amistosos también, por lo que bien haría la FIFA en entender que es más sensato bloquear un mes o un mes y medio entero en el calendario para sus compromisos nacionales y que las competiciones de clubes empiecen y acaben sin ningún contratiempo ni distracción.
Ruidoso es también el silencio de la AFE y demás sindicatos de jugadores ante esta carga descomunal de partidos, pues el organismo que debe velar por los futbolistas calla reiteradamente ante esto, para luego criticar cuestiones absurdas como jugar un partido en Miami.
Suena hipócrita pedir respeto cuando justamente no lo das a quienes pagan los salarios de los jugadores para que luego, carguen con las consecuencias de un exceso de partidos y un mal calendario, pues no en vano el Barça conoce muy bien lo que es perder jugadores, como ha ocurrido ahora con Raphinha, aunque anteriormente con De La Fuente ha visto como perdía a Gavi, quién todavía no se ha recuperado, se cargaba hasta la extenuación y la lesión a Pedri y Fermín o se obligaba a acudir a un Lamine Yamal con pubalgia.
Que este parón de selecciones ha sido mala idea se vio desde el primer momento, cuando Flick perdió a Araujo y Bernal en el Metropolitano en Liga a las primeras de cambio en un momento clave del curso, y que preocupó más en el caso de Bernal, de nuevo importante en el Barça, tras una grave lesión, pero que fue convocado para la sub-21 para hacer más kilómetros de los que debería.
Tras el último inoportuno y absurdo parón de selecciones en el que prácticamente no había nada en juego, excepto algunos pocos partidos clasificatorios para el Mundial, se han puesto de manifiesto dos cuestiones: que el calendario está mal hecho y es inasumible, y que clubes y selecciones tienen una difícil coexistencia durante el curso.
El desgaste de tanta carga de partidos ha dejado claro que el actual sistema es inasumible, como hemos visto con la lesión de Lamine Yamal, a quién los mismos que han liderado una campaña de desprestigio que lleva activa los últimos dos años han sido los primeros en ponerse las manos a la cabeza y preguntar si llegaba bien al Mundial; hipocresía pura.
Luis De La Fuente encendió la mecha contra los clubes una vez más, como el que considera que tiene la verdad absoluta, pidiendo respeto para la selección, el mismo que en plena temporada y con todos los títulos en juego elige a los futbolistas que quiere, sin tener en cuenta la carga de partidos que llevan, y decide que jueguen partidos intrascendentes, para que luego quién cargue con las consecuencias de todo esto sean los clubes.
Suena hipócrita pedir respeto cuando justamente no lo das a quienes pagan los salarios de los jugadores para que luego, carguen con las consecuencias de un exceso de partidos y un mal calendario, pues no en vano el Barça conoce muy bien lo que es perder jugadores, como ha ocurrido ahora con Raphinha, aunque anteriormente con De La Fuente ha visto como perdía a Gavi, quién todavía no se ha recuperado, se cargaba hasta la extenuación y la lesión a Pedri y Fermín o se obligaba a acudir a un Lamine Yamal con pubalgia.
Que este parón de selecciones ha sido mala idea se vio desde el primer momento, cuando Flick perdió a Araujo y Bernal en el Metropolitano en Liga a las primeras de cambio en un momento clave del curso, y que preocupó más en el caso de Bernal, de nuevo importante en el Barça, tras una grave lesión, pero que fue convocado para la sub-21 para hacer más kilómetros de los que debería.
Quién sustenta la gallina de los huevos de oro es el fútbol de clubes, los que pagan los salarios a los jugadores, organizan partidos y competiciones cada semana, mueven las masas y realizan traspasos multimillonarios, por lo que toca respetar más que nunca a estos clubes y dejar actuar como si las selecciones estuvieran por encima, pues sin el fútbol de clubes los combinados nacionales no tendrían razón de ser o, directamente, ni existirían.