Hansi Flick lo dejó meridianamente claro este martes en la rueda de prensa previa al partido contra el Celta cuando le preguntaron qué le hacía falta al equipo para acabar ganando la Champions: "Acertar en las decisiones de los fichajes". Sin quererlo, y con la boca pequeña, el técnico alemán le ha colocado la espada de Damocles a Deco, con la exigencia de acabar de configurar una plantilla de Champions.
Una plantilla que pasa indefectiblemente por tres refuerzos: un delantero centro, un central y un extremo izquierdo. Y además por este orden de prioridades. Donde no se admite ningún error es en la posición del 9. El club, en este sentido, es consciente que tendrá que rascarse el bolsillo porque el gol se paga caro. Aquí no valen los planes B, C, D. Sólo vale el Plan A. Y tiene nombre y apellido: Julián Álvarez.
El argentino del Atlético de Madrid es el objetivo número uno de los blaugrana, aunque todo apunta que será el culebrón del verano --con Mateu Alemany al frente se avecinan unas negociaciones a cara de perro--, pero será también clave, en este sentido, los pasos que de el delantero en los próximos meses y su presión al club rojiblanco. El Barcelona está dispuesto a tirar la casa por la ventana, consciente que no se puede ir por Europa un año más con un atacante a punto de la jubilación y otro que es capaz de quedarse en blanco trece partidos consecutivos.
Con la prioridad absoluta en el 9, los otros dos puestos a reforzar son también necesarios, aunque con matices. Flick reclama un defensa veterano, con liderazgo y ascendencia, que pueda acompañar el talento de los más jóvenes. Hablando en plata: un nuevo Íñigo Martínez. Y aquí es donde aparece con luz propia el italiano Alessandro Bastoni. El central además es ahora persona non grata en Italia tras su expulsión con la selección, que además le volvió a barrar su clasificación en un Mundial, por lo que el Inter le ha abierto de par en par las puertas a una salida.
Donde no se necesita mucho músculo financiero es en el refuerzo del extremo izquierdo, sobre todo pensando que esa posición está bien cubierta con Raphinha. Pero el brasileño necesita una alternativa y Marcus Rashford ha demostrado que no lo es y además saldría muy caro. La idea es un chaval joven, con proyección y ganas de triunfar. Nombres como Jan Virgili o Victor Muñoz están en boca de todos.
Lo que está claro es que este verano el Barcelona tendrá que decir adiós a la contención. Tras años sufriendo lo indecible para sacar los números adelante y poder inscribir a los refuerzos, ha llegado el momento de sacar músculo. Y es que la Orejona no admite el low-cost: sólo hay que fijarse en los cuatro equipos que se han clasificado para las semifinales --Bayern, PSG, Atlético y Arsenal-- y la morterada que se han gastado este verano en fichajes. Así pues, los que quieran milagros en esto del fútbol, que se vayan a Lourdes o a Fátima...
