Expulsión de Éric García EFE
Cabe evocar el título de aquella película imperecedera Murieron con las botas puestas, como metáfora de lo que le ha ocurrido al Barcelona de Hansi Flick en las dos eliminatorias perdidas contra el Atlético de Madrid. Los siete goles que encajó el equipo en los cuatro partidos reflejan de manera diáfana el error que supone seguir con esa defensa adelantada, que ya no sorprende ni a las focas del Polo Norte, por ejemplo. Los contrataques rojiblancos devastaron el sistema azulgrana, como los indios Sioux arrasaron el 7º de Caballería en la batalla de Little Bighorn. Pese a su inferioridad numérica, los soldados cumplieron al dedillo las órdenes del general Custer, como se refleja en la citada película.
Por orden cronológico nos referiremos primero al partido de ida de la semifinal de Copa, en el Metropolitano. En el minuto 6, Éric García abrió el marcador merced a un autogol inexplicable, en colaboración con Joan García. Toda una premoción de lo que vino ocho minutos después que, en pleno desbarajuste defensivo, en un contrataque Griezmann hizo el segundo de zurdazo a ras de hierba. Otro contrataque, a la media hora, tras robo en la zona media, hubo un pase de Julián Álvarez a Lookman y éste marcó a placer ante un Joan García vendido. Cerró el marcador Álvarez en jugada parecida, pero con finalización desde la frontal del área. 4-0 en 45 minutos. A 5' del final, Éric García fue expulsado al intentar atajar el enésimo contragolpe. En la vuelta, victoria insuficiente azulgrana por 3-0 y adiós a la final de Copa.
En la ida de la Champions, el Atlético volvió a ganar (0-2) ahora en el Camp Nou. Esta vez, el primer gol llegó tras falta de Cubarsí a Giuliano, en otra transición de manual. Cubarsí fue expulsado y Álvarez transformó esa falta. El segundo, marcado por Sorloth, llegó tras un centro del lateral zurdo Ruggeri desde casi el banderín de córner, tras superar todas las líneas del Barça. En la vuelta ganó el Barça (1-2) en el Metropolitano, pero otro central, esta vez Éric García, fue expulsado por falta sobre Sorloth que, una vez más, se iba en solitario a encarar a Joan García. El gol rojiblanco lo marcó Lookman solito ante Joan Garcia, tras centro de Barrios.
El balance de los cuatro partidos ante los rojiblancos fue tan devastador como revelador. De los 7 goles encajados, cuatro fueron en jugadas rápidas a la espalda de la defensa y con el mismo método se originó la expulsión de tres centrales. Como contraste, otros indicadores globales favorecieron al Barça: disparos a gol 28-18, posesión 66%-34%, córners 25-8 y faltas 32-55. Hubo empate en tarjetas amarillas (8), pero en rojas hubo un claro 3-0. En cambio, la defensa adelantada del Barça solo provocó 8 fueras de juego de su rival, en casi 380 minutos.
Por todo lo expresado se deduce que la defensa adelantada del Barça es tan arriesgada por no decir inútil. Flick, que suponemos que acabará ganando la Liga, ha de reflexionar y buscar una alternativa. Eso de dejar 40 metros a la espalda de los defensas no solo facilita los contragolpes de los rivales, sino que quiebra el equilibrio emocional de los defensas y les castiga físicamente con lesiones musculares.
Hay que reconocer que el trabajo de Simeone para superar al Barça a base de romper su defensa adelantada resultó perfecto. No se puede insistir en algo que es fuente de goles de patio de colegio. La eficacia goleadora, que lleva camino de los 100 goles en esta Liga, no ha podido tapar el talón de Aquiles de una plantilla que necesita reforzarse, porque la Masia ya no da más de sí.
La crisis económica del club, que lleva ya más cinco años vigente, tampoco evitó en su momento la salida de Iñigo Martínez, que se fue a Arabia por un puñado de euros más. En su lugar no llegó un central solvente, sino que volvió Cancelo, un lateral. Como dijimos al principio, los blaugranas cayeron en Copa y Champions con las botas puestas. O sea, cumpliendo órdenes superiores que les llevaban directos al fracaso.