Robert Lewandowski celebra el gol de la victoria del Barça.jpg
No sé si muchos de ustedes recuerdan el western Dos hombres y un destino, traducción española sui generis pero acertada de Butch Cassidy and Sundance Kid, protagonizada por los guapos por antonomasia de aquella época, Robert Redford y Paul Newman, que relataba la historia de dos simpáticos forajidos y su trágico final. Casi sesenta años han pasado ya de esta película, que no está a la altura ni mucho menos de otros westerns como Río Bravo o La pasión de los fuertes, pero que a finales de la sesenta logró un éxito de taquilla absoluto, apoyado por una canción, Raindrops keep falling on my head, que seguramente han tatareado o escuchado alguna vez en su vida.
Pues bien, hago esta referencia cinematográfica, porque la eliminatoria de Champions ante el Atlético también ha marcado el destino de varios futbolistas blaugrana, en este caso no son dos, sino tres. Tres jugadores que han demostrado claramente que no tienen cabida en el equipo de cara a la próxima temporada y que la única solución en los tres casos es su salida este verano.
El primero, y más urgente por su situación contractual, es Robert Lewandowski. El delantero polaco, que finaliza su contrato este verano, ha completado unos cuartos de final de la Champions absolutamente lamentables, evidenciando que ya no está para muchos trotes, y menos de cara a partidos de máxima exigencia. No hay duda de que, a punto de cumplir los 38 años, no se le puede exigir mucho más, pero plantearse una renovación, aunque sea a la baja, tal como ha propuesto el presidente electo Joan Laporta, parece más un brindis al sol que otra cosa.
Lewandowski, consciente que su carrera está cada día más lejos de Barcelona, ha pedido un tiempo para reflexionar sobre su futuro, pero parece claro que el club no puede depender de un jugador que está tan cerca de la jubilación deportiva, por lo que todo apunta que estaría viviendo sus últimos días como blaugrana, y más aún si se confirman los cantos de sirena provenientes del Calcio y de Arabia.
El otro que tiene los días contados en Barcelona es Marcus Rashford. Tras un inicio espectacular, con su doblete en Newcastle en la liguilla de la Champions, su rendimiento se ha ido difuminando de forma alarmante, hasta el punto de convertirse en un jugador residual. Ni tan siquiera ha sabido aprovechar la ausencia de Raphinha por lesión, como demuestra el hecho que Hansi Flick no le dio la titularidad en el partido más importante de la temporada, el que se jugó este martes en El Metropolitano, ubicando a Fermín en la banda.
Las exigencias del Manchester United, que se mantiene firme en los 30 millones de opción de compra, tampoco ayudan al internacional inglés en su deseo de seguir en el club. El Barcelona, que ya ha descartado recurrir a la opción de compra, esperará hasta el último minuto por si el United rebaja sus pretensiones y acepta una nueva cesión. De no ser así, regresará a Inglaterra.
Y el tercer jugador que ha demostrado que su continuidad en el club peligra es Ronald Araújo. Pese a su capitanía y su calado dentro del vestuario, es evidente que el charrúa tiene un futuro lleno de obstáculos si sigue en el Barcelona.
El club prioriza el fichaje de un central de cara a la próxima temporada, minimizando aún más su rol dentro del equipo, ya de por sí casi testimonial esta temporada, y más aún desde que se vio obligado a hacer un reset de casi dos meses por problemas de salud mental. Araújo necesita un cambio de aires urgente para volver a ser feliz dentro de los terrenos de juego. Evidentemente, el sistema de Hansi Flick, con una defensa tan adelantada, le perjudica notablemente, evidenciando más sus carencias que sus virtudes. En otro club, con un sistema defensivo más arropado y protegido dentro del área, podría recuperar la mejor versión del uruguayo.
Con estos tres jugadores en la pole position de salidas, habrá que ver cuáles son los escogidos por Deco y compañía para reforzar el club esta temporada. Nombres como Julián Álvarez (Lewandowski) , Alessandro Bastoni (Araújo) y Victor Muñoz (Rashford) están en boca de todos.