Aunque la actualidad sigue centrada en los cuartos de final de la Champions y el escándalo perpetrado en el Spotify Camp Nou esta semana, la Liga pasa hoy por un siempre interesante derbi, que, posiblemente, llegue en el peor momento posible para los intereses del Barça, centrado en Europa y con las fuerzas escasas, por la acumulación de minutos y las lesiones que han azotado este curso el conjunto de Flick.
Es difícil abstraerse después de lo ocurrido, pero viendo que levantar un 0-2 en el Metropolitano será difícil, el Barça debería ir asegurando el título de Liga, que es siempre el más importante de la temporada, más todavía si tu eterno rival puede cerrar otro curso en blanco, siempre que el Bayern haga bueno el 1-2 conseguido en una ida donde fue muy superior.
Pese a no ser el título más importante, la Champions era el que más ilusión hacía a la parroquia culé, un título que se resiste desde 2015 y por el que se han vivido noches profundamente duras, a parte de situaciones más que cuestionables, por lo menos desde que se iniciaron los silbidos contra el himno de la Champions, y que parece que mientras no se detengan seguiremos viviendo cosas extrañas como hasta ahora.
Pese a que desde la dirección blaugrana se había vendido que las relaciones con el máximo órgano europeo estaban mucho mejor, la designación de Kovacs como colegiado y su horrorosa actuación junto con el VAR, cuestionan estas afirmaciones. Pasaron cosas que resulta imposible no ver.
Dejando a un lado la acción de Cubarsí, donde con control o sin él, Giuliano era el último hombre antes de Joan García, por lo que era roja, el resto de jugadas cayeron todas del lado colchonero, pasando por acciones muy duras de Koke ,que podría haber visto hasta cinco tarjetas amarillas, o incluso la siempre controvertida actuación del Cholo Simeone o de un Griezmann que exhibió su frustración por no haber triunfado de blaugrana una actitud lejana al Fair Play, que convierten el lema europeo del Respect en sólo eso: una palabra sin significado para la UEFA.
Sin embargo, la acción que más condiciona esta eliminatoria es el penal no pitado de Pubill, al coger un balón puesto en juego por Musso (como en otras actuaciones del partido) dentro del área del Atlético, una acción tan absurda como clara que no puedes no haber visto y que, además, no podía ofrecer dudas, tampoco en el VAR, donde esta vez no avisaron al árbitro para valorar absolutamente nada.
No se trata de reclamar por reclamar, pero es evidente que, viendo el partido, el Barça fue duramente perjudicado y el Atlético el gran beneficiado, pues el equipo que jugó con 11 fue el que más méritos hizo para tener expulsados, con Koke y Pubill a la cabeza, y donde el penalti no indicado deja a los blaugranas al borde de la eliminación, pues un 1-2 cambiaría muchísimo esta eliminatoria.
La remontada no es imposible, y se hay un equipo que pueda conseguirlo es el Barça de Flick, aunque sin Bernal y Raphinha será una tarea muy complicada que deberán pelear igualmente hasta el final, como ya pasó en la Copa, donde también el gol anulado sin motivo a Pau Cubarsí impidió a los blaugranas forzar una prórroga que merecían.
Poco favor se hace al espectáculo televisivo, que actualmente rige el fútbol, dejando al Barça con un resultado tan injusto y condicionado por el arbitraje, igual que se hace gran daño a la credibilidad del fútbol europeo y al estamento arbitral, que demuestra no saber utilizar bien la tecnología, pues en el Aston Villa-Brujas, la misma acción fue castigada con penalti, a parte de suponer la segunda amarilla a Pubill.
La eliminatoria no está acabada, y la gran injusticia sufrida podría ser la mecha que provoque una remontada histórica y merecida a un Barça que ha dejado claro que no tiene intención de rendirse, y que propondrá esfuerzo, ganas y fútbol a un conjunto que, liderado por el Cholo Siemone, aplican el antifútbol como medida, aunque sólo ser por tapar una nueva temporada desastrosa tras el dinero gastado el pasado verano.
Pase lo que pase no hay que olvidar que la temporada puede ser muy buena, aunque esté condicionada a lo que haga el eterno rival el miércoles, y que la Liga es el título más importante, aunque, tal vez, no el que más ilusión nos hacía, de un equipo que sigue siendo muy joven y que debe reforzarse este verano, a parte de gestionar mejor los minutos y el fondo de armario.
Primero el derbi contra el Espanyol, con la Liga en el horizonte, y después vendrá la gran batalla del Metropolitano con un Barça que, igual que en la vuelta de Copa, demostrará que rendirse es sólo una palabra que no piensa utilizar.
Y si no se consigue tocará ser listos, y que pasado el minuto 90 de partido, si no hay opciones, que Joan García haga un pase al defensa y que este coja el balón con las manos dentro del área; veremos entonces qué hace una UEFA que sigue sin pensar que el fútbol lo ponen los clubes a los que menos está cuidando.
