Enhorabuena a Joan Laporta y su junta directiva por recibir el apoyo masivo del socio y revalidar su mandato. El carisma, el personalismo, la intuición y la improvisación han sido refrendados. El buen momento del equipo, la red de complicidades mediáticas y el aprovechamiento partidista del poder del club lo hacían imbatible. El socio está muy ilusionado e identificado con este entrenador, Hansi Flick, un acierto indiscutible del presidente, y con este maravilloso equipo, cuya base la forman los jugadores de la Masía que forman la buena parte de la herencia recibida. Ahora, más que nunca, Laporta debería utilizar su inapelable victoria para ser generoso y no gobernar solo para sus 32.000 votantes sino para todos los barcelonistas. Dejar esa cruzada del conmigo o contra mí le haría más magnánimo. No hay culés buenos y malos. El barcelonismo tiene muchas aristas y el presidente debe aceptar que las críticas constructivas ayudan a hacer un club mejor, y que, como máximo mandatario, su obligación es trabajar y fomentar la integración y la unión del barcelonimso.
Xavi Hernández, el mejor centrocampista de la historia del club, y un entrenador que ha ganado una Liga, una Supercopa y que fue quién detectó el talento joven y tuvo el arrojo de hacer debutar a Lamine, Cubarsí o Fermín, no debe ser vilipendiado por haber explicado su historia personal. Victor Font es un gran barcelonista, al que hay que agradecerle que haya invertido dinero y tiempo para presentar una propuesta sobre cómo le gustaría que se gestionara su club. Por lo menos, ha fomentado el debate en el barcelonismo y 15.000 socios le han votado, que tampoco, son poca cosa. Laporta debe saber que ganar unas elecciones significa que los socios han revalidado la confianza en su modelo de gestión pero no es un cheque en blanco para hacer lo que quiera. Debe pensar, antes que nada, en el bien del club, ser mucho más transparente y decir la verdad. Pero me temo que esto es una quimera.
Laporta ha dicho que la instalación de la cubierta del remodelado Camp Nou puede tardar unos 3 meses. Los técnicos expertos hablan del doble, entre 6 o 7 meses. El presiente dijo que no se volverá a Montjuic sino que se ampliará el Estadi Johan Cruyff con 10.000 localidades más para jugar partidos durante ese tiempo. Esa misma mentira la repitió en las elecciones de 2021. Al final, nada de ampliar del Johan, nada de un año en Montjuic. La obligación del exilio al Estadi Olímpic duró dos años y pico, tiempo en el que se perdieron unos 200 millones. Y todo por haber modificado el proyecto inicial de la remodelación del Camp Nou y haber tirado la tercera grada, que no tenía ningún problema estructural ni de visibilidad.
La broma de la modificación ha costado otros 150 millones más. Así se ha encarecido el proyecto en 350 millones, solo por hacer los palcos Vip. Y ahora resulta que las primeras filas de gol norte y gol sur tienen un problema de visibilidad. Y eso en un proyecto de 1500 millones de euros. Elegir a los turcos ha sido un error mayúsculo. Con la anterior tercera grada que estaba sobrevolada sobre la segunda, como la segunda lo está sobre la primera, el estadio era, visualmente, más bonito, más simétrico, y los espectadores de la parte más alta estaban más cerca del césped, cosa que ahora, con los dos pisos de palcos Vips, la tercera grada ha quedado más alta y mas alejada del campo. Ha sido una barbaridad. Y no es cierto que tuviera aluminosis, porque ese mal fue propio de los años 60 y la grada se construyó en el 1982. Simplemente había que repasarla por el desgaste del viento y el agua, pero algo muy normal en trabajos de rehabilitación.
Ahora, Laporta vuelve con la misma película de no ir a Montjuïc y ampliar el Estadi Johan Cruyff con 10.000 espectadores más. Primero, el Ayuntamiento de Sant Joan Despí ya ha dicho que por espacio y movilidad no se pude hacer una ampliación de esas dimensiones. Segundo, si se quisiera ampliar de verdad, ya tendrían que tener el proyecto y los planos hechos para conseguir la licencia de obra, que son trámites que llevan mucho tiempo. Y, tercero, hacer una obra de ampliación, con unos costes importantes, para que el primer equipo juegue 3 meses y luego el estadio se quede desangelado cuando juegue el Barça Atlétic o el Femenino, no tiene ningún sentido. Además, ni con esa mini ampliación se da cabida a todos los abonados actuales. Por tanto, tampoco resuleves el problema. Se volverá a Montjuïc. Pero Laporta debe creer que como la mentira que dijeron en 2021 no les ha pasado factura, ¿por qué no volver a decirla?
