Aunque todavía no ha empezado la verdadera campaña electoral blaugrana, la fase de recogida de firmas de los precandidatos ya nos ha mostrado su peor cara, la que un club como el Barça no podía permitirse, la que levanta más sombras, dudas y sospechas, donde no queda claro quién sale más beneficiado.
Justo cuando pedíamos que la campaña fuera responsable y en positivo hemos visto como de la nada aparecía una denuncia contra uno de los precandidatos, el presidente Joan Laporta y parte de su junta directiva, por una persona que se hizo socia del club el día antes de presentarla, y que sin haberse admitido a trámite ya se filtraba a algunos medios de comunicación.
Tras este suceso también nos ha tocado escuchar algunas acusaciones, en este caso del precandidato Víctor Font, pues ante este hecho era difícil no intentar sacar ventaja del mismo, aunque a veces es mejor no dejarse llevar por el ruido de fondo que viene de lejos y optar por un perfil bajo, pensando en el club, en lo que querrían que hicieras los enemigos del Barça y también, en la prudencia como mejor aliada.
Ante una denuncia, no admitida a trámite en ese momento, e inadmitida ya ahora, por unos hechos muy graves que no han sido demostrados, la prudencia y la legalidad obligan a no posicionarse, a dejar actuar a la justicia y tener muy claro que, si es falsa, comportará otras denuncias por injurias y calumnias, máximo además cuando la procedencia de esta denuncia parece más que dudosa, más cuando su promotor pasó a anunciar tras la inadmisión a trámite que ahora esperaría a después de las elecciones para presentarla en Barcelona, un cambio de guion que levanta sospechas.
Es difícil saber a quién puede beneficiar este hecho, que evidentemente parecía perjudicar a Laporta, pero que, si realmente pasa a ser una estrategia tan burda y absurda, podría incluso jugarle a favor y castigar al que se posicione sin tener prueba alguna, por lo que es el momento de pedir sentido de club y dejar a un lado los personalismos, pues en este momento toca dejar actuar a la justicia y esperar acontecimientos.
Esta campaña vive ahora en un momento tenso, donde existen posiciones muy alejadas, personales, y en las que parece que no admiten crítica alguna, cuando debería tratarse de un debate sano de diferentes propuestas y modelos para el mejor club del mundo.
No ayuda demasiado al debate que se haya tensionado tanto la campaña ya en la fase de las firmas, donde parece que impera el “conmigo o contra el Barça”, y con legiones de ”bots” en las redes sociales dispuestos a atacar cualquier atisbo de disidencia, algo que todos deberíamos abandonar y rechazar de plano por el bien de un Barça que ya tiene demasiados enemigos externos para encontrarles a nivel interno.
Veremos si existe algún acuerdo entre precandidatos como pide Xavi Vilajoana, que no ha superado el trámite de la firmas, para desbancar a Laporta, aunque por el momento ya hemos visto como el proyecto de Víctor Font da serios síntomas de desgaste y falta de convicción, demasiado centrado en cambiar el modelo del club usando la táctica del voto telemático que podría provocar la venta a plazos del Barça, así como ataques incesantes al actual presidente, lejos de las propuestas que deberían imperar y con alguna acusación en su contra por el asunto de la licencia del Camp Nou.
Y ante todo este escenario aparece Marc Ciria, al que también se ha acusado en el trámite de la entrega de las firmas y veremos como acaba, y que ha centrado su campaña, en el nombre de Messi y que ahora, da otro golpe mediático con el grafiti en el Spotify Camp Nou, al que el club no ha respondido demasiado bien, anunciando posibles acciones legales, algo que no habían ni llegado a realizar cuando se acusaba al conjunto de Hansi Flick de dopaje, por lo que habría que dejar acciones al margen y centrar en que, por lo menos desde el club, se busque una cierta neutralidad que por el momento no ha existido.
Como siempre, todos los precandidatos ya se han lanzado a buscar al socio descontento, a hablar de la lista de espera, del precio de los abonos, del Spotify Camp Nou y las secciones, lo que realmente debería ser el eje central de la campaña, aunque siempre de forma realista y no mediática, sin buscar el titular fácil e imposible de cumplir.
Los nombres estarán en el orden del día en todos los sentidos, tanto para las firmas como los posibles fichajes, aunque Laporta sigue siendo el gran favorito para estas elecciones, donde más allá del ganador también se juegan saber quién puede ser el segundo y, por ello, el nuevo gran aspirante al trono blaugrana.
Las firmas han hablado, Font crece aunque poco respecto la última contienda electoral, Laporta baja, tal vez fruto de la confianza de su entorno y verse muy favorito, Ciria emerge pendiente del corte como tercera alternativa y opción de futuro, y empiezan las teorías sobre si la oposición, de forma conjunta, podría desbancar al presidente, y aunque el denominador sería cierto descontento con el actual líder blaugrana, su unión tampoco serían vasos comunicantes, cuando tienen programas tan diferentes y estilos que chocan entre sí, lo que crea fricciones que el socio barcelonista también percibe, que simpatiza con unos sí y otros no, entrando en posiciones muy estancas y cerradas para que estos acuerdos funcionen bien, donde el horizonte de las siguientes elecciones es también un factor a tener en cuenta.
Aunque para llegar a eso habría que dejar claro que toca remar a favor del club, no ensuciar la campaña y devolverle al socio el debate que merece, con menos denuncias y muchas más propuestas.
