Cuando peor parecía estar el Barça esta temporada, con derrotas ante Atlético de Madrid en Copa y Girona en Liga que le había costado el liderato, los de Hansi Flick han resurgido cual ave fénix de sus cenizas para conseguir victorias muy solventes ante Levante y Villarreal, que permiten al equipo de Flick volver a la primera posición y soñar en una remontada que parece imposible.



Ciertamente, la derrota del Metropolitano por un contundente 4-0 fue dolorosa, más después de lo ocurrido con el VAR, que impidió cualquier intento de maquillar el marcador, anulando de forma cruel e injustificada el gol de Cubarsí en un momento en el que el Barça había dado un paso al frente, lo que habría podido provocar un resultado más ajustado de cara a la vuelta.



Es justo decir que el juego del conjunto de Hansi Flick no había brillado demasiado estasm últimas jornadas, pero también hay que remarcar que el nivel arbitral que ha sufrido este Barça merece mención a parte y un análisis profundo, porque no sólo era manifiestamente injusto y desigual, sino que la comparación con el que recibía el eterno rival debería sonrojar todos los estamentos de la competición.



No en vano, la situación llegó a un nivel tan abusivo que era imposible de justificar ni por la central, siempre al servicio de la causa, o de un CTA cuyos vídeos y audios brillaron por su ausencia y, cuando aparecieron, provocaban más vergüenza que explicaciones, por lo que, si realmente la Liga quiere estar al nivel de la Premier League, más le valdría empezar a cambiar una injusticia histórica como son los arbitrajes que sufren algunos equipos.



La victoria por 4-1 ante el Villarreal no sólo supone tres puntos, al margen del marcador los de Flick superaron en todos los sentidos al tercer clasificado en lo que podía ser un partido trampa en un horario complicado (hasta el punto que no ha pasado inadvertido y se ha convertido en el horario oficial del Barça hasta nueva orden), donde los blaugranas demostraron una gran superioridad, control y llegada, que dejó en nada cualquier intento del submarino amarillo.



Llegados a este punto toca pensar en el partido de Copa, donde el Barça debe intentar una proeza que parece imposible, como es levantar este 4-0 en contra, algo que ya vimos una vez en el Camp Nou ante el PSG en Champions, aunque esta vez parece mucho más complicado, ya que ante el Atlético del Cholo todos sabemos que el argentino situará un auténtico autobús en el campo, jugando a un fútbol agresivo en defensa que desquiciará a los blaugranas.

Es muy positivo ver que los jugadores creen en esta remontada y que lo van a intentar, con un Lamine Yamal que viene reforzado tras conseguir su primer hat trick, y aunque la proeza es muy complicada, están obligados a intentarlo, pues si existe un equipo hoy que pueda conseguirlo, este es el Barça de Hansi Flick, aunque volcados como estarán en ataque es difícil no pensar en que los del Cholo no puedan conseguir batir a Joan Garcia.



La Copa puede convertirse en la primera mancha de esta temporada, aunque todo el barcelonismo tenga claro que quedan 90 minutos en los que todos; jugadores, staff y afición (con la grada de animación), lo darán todo para poder alcanzar una nueva final, aunque también hay que recordar que la Liga y la Champions son las competiciones más importantes de la temporada.

En la Liga el equipo de Flick sigue comandando la tabla con paso firme y en la Champions, el sorteo de octavos obliga a ser optimistas, aunque ahora toca convertir este optimismo en realidad, superando al Newcastle y, como mínimo, alcanzando una vez más las semifinales, pues este es el título que más ilusión puede hacer a la afición y el que más dinero reporta al club.



Los sueños se sueñan hasta que suena el despertador, y hasta que no indique el minuto 90 “Tot està per fer i tot és possible” como decía Miquel Martí Pol, así que, aunque parezca imposible habrá que hacer todo lo posible para intentarlo, para repetir la hazaña más recordada de todas, las que forjan mitos y recuerdos de un club que va mucho más allá de un simple partido o de un equipo de fútbol, que recuerda que imposible es sólo una palabra.