Lamine Yamal pugna con Alias Achouri en el Barça-Copenhague de la Champions League EFE
El Real Madrid resolvió con cierta solvencia su duelo contra el Benfica en uno de esos partidos que no dejan huella pero que confirman jerarquías. Sin necesidad de pisar el acelerador, el equipo blanco impuso su ley con el mínimo esfuerzo ante un conjunto portugués demasiado blando en las dos áreas y muy lejos de poner en verdaderos problemas a los de Arbeloa.
La eliminatoria ha quedado más marcada por el ruido externo, por el asunto entre Gianluca Prestianni y Vinícius Júnior, que por lo sucedido sobre el césped. En el campo hubo poca historia tanto en la ida como en la vuelta.
Ahora, todas las miradas apuntan al sorteo de octavos, donde ya estarán el Barça, el Arsenal, el Bayern Munich, el Chelsea, etc. Los grandes entran en escena y, a partir de ahora, empieza la Champions de verdad.
Al Barça podría tocarle el Paris Saint-Germain de Luis Enrique y ahora también de Dro, con el recuerdo de la liguilla y de hace dos temporadas todavía muy presentes. Mientras tanto, al Madrid podría volver a vivir el ya clásico pulso con el Manchester City de Pep Guardiola. Los citizens, además, ya superaron a los blancos este año en la fase regular. En definitiva, que haya suerte y que la Champions nos regale los mejores partidos posibles.
El 'lawfare' azulgrana
La denuncia a Laporta me genera muchas sospechas. Y no lo digo para defender a nadie sino porque, en periodo preelectoral, ya hemos visto demasiados movimientos de despachos, demasiadas filtraciones y demasiado ruido interesado.
Creo que el club reaccionó bien hablando de "información falsa" y anunciando acciones legales. Si esto es cierto, estaríamos ante un intento de desgaste evidente contra Joan Laporta y su junta. Y si no lo es, que la justicia actúe con todas sus consecuencias. Pero lo que no podemos hacer es dictar sentencia desde un titular o información filtrada a un medio.
También hemos escuchado a los precandidatos marcar su postura ante esta denuncia. Es lógico, en campaña nadie pierde una oportunidad así para alzar la voz. En estos momentos, cualquier episodio se convierte en munición para la oposición.
Con todo, lo que necesita el barcelonismo es serenidad. Sin haber sido admitida a trámite, sin pruebas sólidas, convertir una denuncia en condena mediática es irresponsable. Esperemos a los hechos y no nos precipitemos con los rumores porque el Barça, por encima de todo, merece estabilidad y rigor.
Líderes sin alardes
Sin excesivo brillo pero el Barça venció y convenció ante el Levante. Ante un rival muy inferior, los azulgranas consiguieron un triunfo sólido a base de juego, ritmo y ambición, que les permitió recuperar el liderato y, también, las buenas sensaciones que se habían desvanecido en las últimas jornadas.
Además, con el resultado que se produjo en El Sadar, se puso en stand by la euforia desmedida que rodeaba al Real Madrid de Arbeloa en las últimas semanas. Los blancos iban sumando pero las sensaciones no les acompañaban. El fútbol no perdona cuando vives instalado en el resultadismo y dependiendo de las ayudas arbitrales.
Esta liga es larguísima y no se decidirá en febrero ni en marzo. La constancia y regularidad a medida que pasen las jornadas acabarán decidiendo al campeón. De momento, el Barça vuelve a ser el líder. Esperemos que esto le permita ganar un plus de confianza y responsabilidad para conservarlo. Aún queda mucho camino por recorrer.