Cuando ni siquiera estamos dentro de la campaña electoral del Barça, sino en la precampaña, que determinará los candidatos a la presidencia del Barça, ya ha salido el gran nombre del mundo blaugrana, el Sant Cristo gros del barcelonismo: Leo Messi.

Esta semana Barcelona se despertaba con una nueva lona en el centro de la ciudad, con la imagen del astro argentino mostrando su camiseta con el 10 en el Bernabeu y la frase “ganas de volver a verte”, un movimiento electoral de Marc Ciria que daba en el talón de Aquiles de la gestión de Joan Laporta, y provocaba que a los culés recordaran, una vez más, la herida que nunca ha terminado de cicatrizar, como fue la salida del mejor jugador de todos los tiempos por la puerta de atrás y recuperar viejos recuerdos de tiempos felices.

En efecto, el argentino no se ha pronunciado a favor o en contra de absolutamente nadie en esta campaña, si bien desde su misteriosa vuelta en el Camp Nou en plena noche, su nombre se ha utilizado, vinculado, y, también, se ha soñado en un posible Leo Messi involucrado en la actualidad del club. Los hechos hasta la fecha demuestran que esto no va a ocurrir y que Messi ni siquiera podrá votar en las próximas elecciones porque le coincide con un partido del Inter Miami en Estados Unidos.

Todos los culés soñamos, no solo con un regreso del argentino, sino con poder cerrar una herida que nunca ha cicatrizado, con un Messi que pueda seguir vinculado con el equipo que se lo dio absolutamente todo y donde puede ser unos de los símbolos de todo lo que queremos que sean los valores del club blaugrana. Messi ha sido un gran emblema de la Masía, un jugador que tuvo que adaptarse llegando desde Argentina, que superó problemas de crecimiento y que, pese a ser atacado, acusado e insultado por tierra, mar y aire, se convirtió en el mejor jugador de todos los tiempos, ganándolo absolutamente todo y con el mejor fútbol que se ha visto en la historia. Que su nombre y el 10 siempre estarán vinculados a los colores blaugranas.

Marc Ciria, que dejó claro que no ha hablado con Messi y que esta lona es un homenaje al argentino, sabe perfectamente que la herida de Messi es el punto más débil de la gestión de Joan Laporta, y la ha utilizado para recuperar un sentimiento que el paso del tiempo no ha conseguido olvidar.Por su parte, el gran favorito de estas elecciones, el expresidente Laporta, sabe que su gran baza ahora es el equipo que ha construido, con un Hansi Flick consolidado y una Masía que ha conseguido salvar el proyecto deportivo, junto con un Espai Barça que promete ser la gran joya de la corona. Son puntos muy fuertes de su gestión, siempre dejando claro que intentará rendir un homenaje a Messi aunque por todos es sabido que la decepción de los Messi con Laporta persiste y que será difícil.

A todo ello, Víctor Font mantiene su tono desafiante, insistiendo en el voto electrónico que podría provocar la desaparición del modelo del Barça. Ha empezado con sus propuestas, con la que sería su dirección deportiva, pero viendo que la carta de Messi ya ha sido usada por Marc Ciria, Font se ha lanzado al Palau Blaugrana, con un proyecto del nuevo pabellón diferente, que intenta convencer no solo a los socios del baloncesto, sino también a los fans de las secciones, que con Laporta se han sentido olvidados, como ya pasó con la primera etapa del presidente en el club.

Se acercan ahora las propuestas vinculadas con los nombres de grandes jugadores, donde Vilajoana ya ha deslizado el de Harry Kane, y todavía faltan los de Julián Álvarez o Haaland, que veremos si los precandidatos utilizarán o no a su favor. Por ahora, ya hemos visto cómo la mayoría de precandidatos también pone el acento en los socios abonados del Camp Nou, la olvidada y maltratada lista de espera, y quedan pendientes todavía los desplazamientos y los socios de Montjuïc, puntos débiles de la actual gestión.

Sea como sea, no ha ni empezado la campaña electoral y el gran nombre, el de Leo Messi, ya ha entrado en la contienda culé para la presidencia, sin que quede muy claro si el argentino entrará personalmente en la campaña, de forma directa o indirecta, pero dejando claro que su nombre, el 10 y los colores blaugranas forman parte de un sentimiento que, pese a quedar herido, los culés no han podido olvidar.