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Xavi Vilajoana, Joan Laporta, Víctor Font y Marc Ciria, en un fotomontaje

Xavi Vilajoana, Joan Laporta, Víctor Font y Marc Ciria, en un fotomontaje MONTAJE CULEMANIA

Hablemos del Barça

La oposición gana enteros en el Barça

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La carrera hacia la presidencia del Barça empieza a coger temperatura. Sin que esto implique ninguna sentencia definitiva, la sensación es que la oposición a Laporta está encontrando un relato más sólido que el del expresidente. No sé si puede decir que le están recortando distancias, pero sí que tengo la sensación que los precandidatos han sabido articular un discurso con más fundamento y propuestas más concretas. En cambio, Laporta se ha basado en la denuncia a los arbitrajes, un terreno que genera emociones pero que no construye proyectos.

En este contexto, la pancarta de Marc Ciria con Leo Messi fue más graciosa que original, más graciosa que factible, más graciosa que real. Y ya está, solo eso. Graciosa. Si el argentino no se pronuncia, tampoco tiene sentido utilizarlo como reclamo electoral.

Mientras tanto, Víctor Font presentaba un nuevo modelo para encabezar la dirección deportiva. Sin grandes nombres mediáticos, pero con un tridente de garantías para gestionar cada parcela de esta área.

Y con todo y sin hacer mucho ruido, Xavi Vilajoana, podría estar guardando algún as en la manga que también podría hacerle ganar algunos puntos en los próximos días.


Sin brillo y sin justicia

El Barça no hizo un buen partido en Montilivi. El Girona de Míchel fue mejor que el equipo de Flick en muchos tramos del duelo. En líneas generales, el Barça no mereció la victoria  pero tampoco mereció perder de la manera que lo hizo. 
Que el Barça no estuviera bien no puede tapar lo que volvió a pasar con el arbitraje. Una vez más hubo decisiones incomprensibles que fueron desesperando al equipo. Soto Grado fue demasiado permisivo y la jugada clave que decidió el partido fue clarísima. La entrada de Echeverry sobre Koundé no dejaba ningún tipo de lugar a las dudas. El francés llegó antes, tocó balón y recibió un pisotón en el tobillo. Falta clara y amarilla evidente. 

Pero no se señaló nada. Tampoco en el VAR. Ya son demasiados errores, demasiados criterios variables y una sensación de impunidad ante las decisiones erróneas que, en la mayoría de ocasiones, perjudican al Barça . Estoy seguro de que, con una camiseta blanca de por medio, las decisiones caerían hacia el otro lado.

Dicho esto, vuelvo a insistir, una cosa no quita la otra. El Barça tiene que jugar mejor, pero también es legítimo exigir un arbitraje a la altura de la competición. Da la sensación que algunos no quieren ni pueden permitir que el Madrid de Florentino y Mbappé vuelvan a quedarse otro año en blanco. Y ahora, que hablen de Negreira.

Una lacra que no desaparece

 
Sencillamente, intolerable. Lo que ocurrió con Vinicius en el campo del Benfica es inadmisible. Y no, en esta ocasión no ocurrió en la Liga española. El hecho fue de un compañero de profesión y en la Champions dejando constancia de que el racismo sigue demasiado presente en nuestro día a día. Es cierto que no hay pruebas de lo que dijo pero con una reacción como la del brasileño y del propio Prestianni, cuesta de imaginar que Vinicius se lo inventó. El racismo cruza todos los límites y ensucia el deporte. No hay provocación, gesto o carácter que pueda justificarlo.

Cierto es que el futbolista del Real Madrid no siempre tiene un comportamiento ejemplar. Sus actitudes en el campo pueden generar antipatías y críticas. Estas críticas, cuando son deportivas y respetuosas, forman parte del juego y el debate futbolístico. Pero una cosa no quita la otra. Nada, absolutamente nada, legitima los insultos racistas ni cánticos que apelen al color de la piel. Se llame Vinicius, Mbappé, Lamine Yamal o como sea.

La UEFA debe reaccionar con contundencia. El protocolo anti racismo está bien pero no es suficiente. Tolerancia cero con todos esta lacra que ensucia el deporte y que de una vez por todas también deben quedar apartados de nuestra sociedad.