De momento, está siendo una campaña electoral de perfil muy bajo. Laporta apareció ayer con un eslogan que recuerda demasiado al de hace cinco años. Defensem el Barça es una adaptación de Estimem el Barça, una campaña exitosa, profesional, estricta, meditada y fabulosa, coronada por la célebre lona del “Ganas de volver a veros”, que le brindó la presidencia del Barça a Laporta en bandeja de plata.



El equipo de campaña del presidente también insiste en un nuevo himno, pero, a primera vista, no tiene ni la melodía ni la letra pegadiza del de 2021, obra de Albert Fibla, que inundó durante horas y horas las radios catalanas hasta que su soniquete se instaló en el subconsciente de los oyentes de programas deportivos del país.



La sede ya no está en la Casa Moritz, sino en una oficina vacía del Eixample barcelonés. Tampoco está al mando Lluís Carrasco, un especialista en la materia con una asombrosa capacidad para ganar elecciones: devolvió a Laporta al despacho de Arístides Maillol y colocó a Soteras al frente de la Federació Catalana de Futbol.

Meticuloso, con una sorprendente capacidad de adaptación a distintos escenarios y obsesionado con no cometer errores, esta vez Carrasco, que tiene un diagnóstico acertado de la situación en can Barça, mirará los toros desde la barrera de los medios.



Ahora, Laporta ha apostado por gente del club para intentar revalidar la presidencia. Maite Laporta, su hermana, es la directora de campaña. Gabriel Martínez, director de comunicación —que ha transformado por completo el departamento de prensa—, y Jordi Finestres, del gabinete de presidencia, lo acompañan en la aventura. También fieles escuderos como Enric Masip, todos ellos en excedencia de sus cargos en la entidad. En el mismo equipo conviven asesores externos como Jordi Cuminal.



Lo vivido hasta ahora invita a pensar que Laporta no necesitará una campaña a todo trapo para revalidar el cargo. Su obra de gobierno es su programa y sus cotas de popularidad están a años luz de las del resto de candidatos.



El pelotazo de la lona en los anteriores comicios ya ha quedado neutralizado esta misma mañana por Marc Ciria, que está adoptando un discurso propositivo y, al mismo tiempo, una línea dura contra la gestión de Laporta.



Por su parte, Víctor Font plantea un plebiscito: elegir entre el Barça o Laporta. Una estrategia que se barajó durante meses, pero que sus promotores fueron incapaces de sacar adelante porque, como siempre, no lograron ponerse de acuerdo con el cabeza de lista. Font se adelantó a todos con la famosa candidatura transversal que, paradójicamente, ha quedado algo coja de consenso. Vilajoana también se ha unido a la contienda, aunque muchos le atribuyen la larga sombra de Bartomeu.



De momento, la campaña está siendo sosa: sin sobresaltos, sin bombazos y ni siquiera enfrentamientos dialécticos. Por no haber, casi no hay ni frikis ni outsiders, que suelen ser, sin duda, lo más divertido en tiempos electorales. Y la sensación es clara: o juega Messi o no hay partido. ¿Lo hará? Atentos a sus pantallas.