La grandeza del fútbol es lo que estamos viviendo ahora. Un Barça que juega mil veces mejor que el Real Madrid y, pese a ello, los blancos tan solo están a un mísero punto de diferencia en la clasificación de la Liga. Ver para creer.
Pese a las críticas que le podamos dar a la defensa azulgrana o al papel que acabe dando en Champions, es evidente que su fútbol es mil veces mejor a un Madrid en crisis profunda desde hace tiempo, con dos entrenadores en media temporada y jugando fatal de arriba a abajo. Esta idiosincrasia es la que hace especial y único este deporte. Ni en atletismo, motociclismo, tenis o, incluso, baloncesto se pueden dar estos resultados. Por todo ello, aquellos que se empeñan en cambiarlo, hacerlo -según ellos- más atractivo y abierto a las nuevas generaciones, chocan con la realidad persistente: el fútbol no se puede tocar.
Si queremos más ejemplos, los encontramos con otros equipos. En la Copa del Rey, el Atlético de Madrid le metió una manita (0-5) al Betis. Pero luego se van a la Liga y pierden contra los sevillanos por 0-1. De verdad que esto solamente lo podemos encontrar en el fútbol. Insisto.
Y para retomar el tema. Viendo el panorama, ¿el Barça puede ganar la Liga? Y más aun: ¿Este Real Madrid puede dar la sorpresa? La vida a veces es injusta y el fútbol es un reflejo de todo ello. Por eso, tiempo al tiempo, u tal vez nos depare gratas sorpresas que no sé si serán del gusto de todos.
