A mes y medio de las elecciones en el FC Barcelona vamos conociendo de forma solapada y no explícita, todavía, las estrategias que van a seguir los precandidatos para convertirse en candidatos a la presidencia. Por ahora, tres son los que aspiran a desplazar a un Laporta acostumbrado a resistir todos los embates. Víctor Font, Xavi Vilajoana y Marc Ciria deberán estar atentos a sus maniobras para evitar que el avispado presidente no les cuele goles electorales, en lo que es especialista. Veamos.
Fabular historias le ha ido bien a Laporta, hay que reconocerlo, pues ha jugado hábilmente con la ignorancia, a veces, y la buena fe, siempre, de los socios. Durante la campaña electoral de 2003 soltó sin pudor alguno que, si salía elegido, David Beckham sería su fichaje estrella. Los votantes tragaron semejante bulo y salió elegido presidente con el 52,3% de los votos, frente a otros cinco candidatos, entre los cuales estaba el publicista Lluís Bassat, cuya candidatura fue la que recogió mayor número de avales.
La realidad era que Beckham ya había firmado por el Real Madrid un mes antes de las elecciones del Barça. Pero Florentino Pérez le hizo un favor a Laporta al acceder a no divulgar durante diez días la noticia. Entre tamaña mentira y la demostrada ignorancia de Bassat acerca de la historia del Barça, evidenciada en las entrevistas que le hicieron, decantaron el resultado de aquellas elecciones. Su mayor perla fue afirmar que Romario había jugado la final de Wembley, en 1992.
Dieciocho años después, en las elecciones de 2021, uno de los temas estrella fue la renovación del contrato de Leo Messi. En pleno debate en TV3 con Víctor Font y Toni Freixa, que fueron los otros candidatos, Laporta soltó, con esa risa sardónica que le delata cuando vomita alguna falsedad, que la renovación de Messi la arreglaba él con un asado. “Yo conozco muy bien a Messi porque en mi primer mandato le renové dos veces su contrato. Desde entonces nos une una buena amistad, lo que no es el caso en los otros candidatos. Con un asado resuelvo yo la renovación de Messi, lo que es imposible en mis rivales”, dijo.
Ganó Laporta esas elecciones, como es sabido, pero la realidad fue otra muy distinta. Ni asado, ni nada parecido. El 5 de agosto de 2021, apenas cinco meses después de ganar las elecciones, Laporta propinó una patada en el trasero al mejor jugador de la historia, que salió abruptamente del club bañado en un mar de lágrimas.
¿Se tomará Messi cumplida venganza patrocinando a alguno de los candidatos? De confirmarse tal improbable maniobra por parte del astro argentino, sería a simple vista un argumento de peso suficiente para discutirle a Laporta su más que probable victoria en estos momentos. Font ya ha dicho que si gana le llamará.
Si Beckham y Messi fueron usados como comodines en su momento, puestos a elucubrar sobre una mentirijilla laportista que podría calar entre los votantes, pienso que, como la economía es el talón de Aquiles del Barça en estos momentos, debería referirse a que, por ejemplo, un fondo de la península arábiga estuviera dispuesto a saldar la deuda del Barça en un plis plas y a cambio de nada porque, como suele ser habitual en Laporta cuando suelta algo muy gordo sin fundamento, “la operación es confidencial y no puedo decir nombres”. Y a tragar.
P.S. - Terminado este artículo, se ha hecho público un posible acuerdo entre Dubái y el Barça para construir en dicho emirato una ciudad temática destinada a multimillonarios, que rendiría unos 11 millones anuales. Esta operación no “mola” como comodín electoral. Sin embargo, ese acuerdo hará desaparecer a Acnur (Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados) de la camiseta, que es el último vestigio humanitario y altruista que quedaba. ¡Qué lejos queda cuando, durante el mandato de Rosell, Laporta criticaba la publicidad de Qatar Airways! Ahora, la marginación de las mujeres y la pena de muerte, entre otras “nimiedades”, no te importan, ¿verdad Jan?
