Fermín celebra uno de sus goles al Slavia EFE
La victoria en el campo del Slavia de Praga no pasará a los anales de la historia. El Barça se llevó tres puntos de oro pero el equipo de Flick no estuvo demasiado fino, ni mucho menos. El Barça volvió a evidenciar una fragilidad defensiva preocupante ante un rival que con muy poco, hizo mucho daño. Errores de concentración, desajustes en las marcas y una sensación de vulnerabilidad que en Europa pasa factura.
Pese a esto, cuando el resultado pesaba y las dudas surgían, emergió la figura de un gran Fermín que ha empezado el año como un auténtico relámpago. Energía, gol y personalidad para marcar las diferencias y sostener a un Barça que falto de liderazgo en la República Checa. 3 goles y 6 asistencias en 9 partidos en este 2026 por parte del futbolista azulgrana. ¡Brutal! En total ya firma los dobles dígitos y su temporada está siendo de auténtico crack. Lástima que tenga un cartel tan mediático o se llame 'Ferminho', sus números son de serio aspirante al Balón de Oro.
Tras ese triunfo, el acceso directo a los octavos de final de la Champions ya no parece tan complicado. En la última jornada, a los azulgranas les podría valer una victoria por la mínima ante el Copenhague especialmente por el duelo directo entre el París Saint-Germain y el Newcastle. Sin embargo, mejor no confiarse e ir a por la goleada por lo que pueda pasar por delante y por detrás en una clasificación extremadamente apretada y con un desenlace totalmente imprevisible.
La última jornada de la Champions promete emociones fuertes pero también tendrá una ausencia destacada, la de Pedri. El cerebro del Barça volvía a caer lesionado y los viejos fantasmas del pasado también han vuelto a aparecer con él. Una auténtica lástima.
Auf Wiedersehen, Marc
Ha sido una semana de Champions pero también ha sido la semana de Ter Stegen. Su cesión al Girona hasta final de curso, con el Barça asumiendo el 90% de su ficha, es una decisión que admite lecturas diversas. Probablemente no sea la mejor operación para el club en términos económicos ni deportivos pero sí lo es para un jugador que merece el respeto que se ha ganado a lo largo de todos estos años. Ter Stegen ha sido clave en la historia reciente blaugrana y, por este motivo, también se le han puesto tantas facilidades.
Dicho esto, también parece lógico que el Barça haya incluido una cláusula del miedo para que no pueda jugar contra el equipo que, al fin y al cabo, sigue pagándole casi todo el sueldo. Es una medida habitual, comprensible y coherente. No entiendo como hay gente que está en contra de ello.
A partir de ahí, espero que su etapa en Montilivi sea punto de inflexión. Allí debe tener continuidad, protagonismo y la posibilidad de volver a sentirse un futbolista top. Y no nos engañemos, ojalá le vaya bien y se revalorice porque una vez acabe el Mundial, o incluso antes, el debate sobre su futuro volverá con fuerza.
En San Sebastián siempre pasan cosas
La derrota del Barça en el campo de la Real Sociedad me dejó una sensación extraña, casi contradictoria. El marcador terminó 2-1 pero el partido contó otra historia. Los azulgranas fueron claramente superiores, dominaron el juego, generaron más ocasiones y llevaron el peso del duelo de principio a fin. Lo que faltó no fue fútbol ni actitud, sino lo que a veces no se puede controlar: la suerte y el acierto.
El equipo echó de menos la baja de Raphinha y es que sin él, el Barça pierde pólvora y desequilibrio en los metros finales. Sin embargo, los azulgranas fueron capaces de generar mucho peligro en la portería de un Remiro extra motivado y más inspirado que nunca. El Barça fue valiente, ordenado y, es francamente difícil imaginar, que los azulgranas pierdan muchos más partidos como el del pasado domingo.
Nada que reprochar a los jugadores pero sí a Gil Manzano y al VAR. Una vez más, con mal carácter, malas decisiones y poco nivel influyeron en el resultado final. Empieza a ser tradición que en Anoeta el Barça salga