Pásate al MODO AHORRO
Deco y Hansi Flick, en el entrenamiento de puertas abiertas del Barça

Deco y Hansi Flick, en el entrenamiento de puertas abiertas del Barça REDES

Hablemos del Barça

Las oportunidades perdidas de Deco

Publicada

El trabajo de secretario técnico o director deportivo es de los más complicados que existen dentro de un club de fútbol profesional. Primero porque la gran mayoría se cree que puede ejercer este papel mejor que los que están y segundo, porque siempre es mucho más fácil ver las cosas después de que sucedan a anticiparse. De ahí que el papel más importante de un secretario técnico sea ver el potencial de un futbolista a futuro, ficharlo a bajo precio y después, acertar.


Seguramente todos los directores deportivos en activo querrían descubrir a un Pedri, al que fichar por un precio irrisorio de Las Palmas y se convierta en el mejor mediocentro del mundo. Para ello hace falta mucho valor, valentía, y también, haber cometido los suficientes errores para saber qué ver en un futbolista de futuro y hasta cuanto te puedes jugar.


No existe un director deportivo o secretaria técnico que no haya errado algún fichaje en alguna ocasión, ni tampoco Monchi, que en sus tiempos en el Sevilla despertó la envidia del mundo entero, o Mateu Alemany. Son muchos los factores que deben darse para que un fichaje desconocido se convierte en un gran acierto, pues juegan aspectos como el tiempo, el estilo de juego, la maduración de cada uno o el encaje en el equipo.


Josep Lluís Núñez tenía muy claro que los fichajes clave son aquellos que no conoce nadie, y no los que puede realizar cualquiera con un mínimo conocimiento futbolístico, pues hoy es muy fácil querer fichar a Vitinha o Haaland cuya calidad conocemos todos, pero evidentemente, no es el momento oportuno para hacerlo, que ya ha pasado.


Este verano el Barça ha tenido en su mano realizar dos fichajes importantes con un punto desconocido, o cuanto menos, poco mediáticos, donde el riesgo sería bastante bajo y el éxito podría ser importante, un tipo de fichajes que el conjunto blaugrana no practica mucho, apostando mayoritariamente por la Masía e incorporaciones de jugadores ya consolidados, dejando como residual los fichajes de jugadores algo desconocidos o que pueden salir cedidos.


Deco apostó este verano por Roony Bardghji, extremo joven que llegó sin un perfil mediático y que podría explotar en el Barça, una operación que recordó a la de Yusuf Demir en su momento, jugadores jóvenes, desconocidos, a los que hay que dar confianza y minutos. Si no se puede, una cesión en un club donde puedan sentirse importantes, crecer y ser monitoreados por Bojan y el Barça.


El club dejó escapar la posibilidad de incorporar a Etta Eyong, delantero camerunés que abandonó el Villarreal para recalar en el Levante a un precio muy bajo, que lo hacía asequible para un Barça que lo podía dejar cedido a la espera de ver como se desenvolvía, o bien, el fichaje de Marc Pubill, lateral que este verano dejó el Almería a cambio de 15 millones para firmar por el Atlético de Madrid.


Viendo el nivel de Koundé esta temporada y que Eric Garcia está jugando en todas las posibilidades posibles, la llegada de Pubill al Barça hubiera aportado un plus a la plantilla, que sin hacer demasiado ruido habría dado más opciones a un Flick que lo ha probado todo en una defensa mermada y faltada de recursos, donde incluso había sonado una posible vuelta de Mingueza, aunque el conjunto blaugrana esperó para ingresar una buena suma que no llegó.

No entraremos a valorar los jóvenes de la Masía a los que no se ha dado oportunidades en el Barça como Cucurella, Grimaldo o Nico González, pero viendo el coste de los grandes y mediáticos fichajes, el Barça haría bien en rastrear un mercado joven y más desconocido en busca de jugadores que puedan explotar en el club o en una cesión y ser grandes estrellas del club, con uun coste muy bajo, o que, en caso de error, puedan salir sin suponer una pérdida para el club.


El Barça tiene malos recuerdos, como los fichajes de Halilovic, Pablo Torre, Todibo o Ibi Afellay, pero la realidad es que ninguno de ellos ha comportado demasiados quebraderos de cabeza a la dirección deportiva e incluso, han dejado dinero en las arcas blaugranas, por lo que es un método que el club debería seguir explorando.