Joan Laporta siempre aprovecha que la pelota entra y que la gente está contenta y distraída con el fútbol para hacer de las suyas en los despachos. Y más, si es su último año, con elecciones a la vista y la posibilidad de no renovar mandato.

En 2009-2010, el Barça de Pep Guardiola arrasaba en el césped, ganó el sextete con un Messi

estratosférico, indiscutible mejor jugador del mundo. Los sponsors y las marcas se “pegaban” por asociarse y firmar suculentos contratos con el Barça. Sin embargo, la mala gestión institucional llevó esa temporada, con Joan Laporta de presidente, y el inefable Xavier Sala i Martín de tesorero, a cerrar ese ejercicio con 79 millones de pérdidas, y sin que hubiera la excusa del Covid ni de la herencia porque Laporta llevaba 7 años en el cargo.



Decidieron despilfarrar todo lo que pudieron para saquear las cuentas del club y que fuera el siguiente presidente el que tuviera que arreglar el desaguisado ya que él no se podía volver a presentar a las elecciones por la limitación estatutaria de dos mandatos.

Por cierto, no deja de ser ridículo que mientras el teórico profesor en economía, que está investigado por estafar a los inversores del Reus, y solo se dedica a pronunciar tópicos, interviene en las asambleas con los privilegios que no tiene ningún otro socio, alaba y enaltece la gestión económica de su amigo Laporta, el New York Times, uno de los periódicos más prestigiosos del mundo, publica en un riguroso análisis que Laporta ha conseguido situar al Barcelona como el equipo más endeudado de la historia del fútbol mundial, con un pasivo de 2500 millones de euros, difícilmente recuperable.

El artículo publicado por el medio norteamericano concluye que esta delicada situación es el resultado de una vertiginosa combinación de mala gestión financiera de Laporta y de una ambición desmedida del populista presidente. Y es que llama poderosamente la atención que mientras el Barça no para de perder dinero, concretamente, 207 millones de euros en las dos últimas

temporadas, los representantes de jugadores amigos de Laporta, como Jorge Mendes o Pini Zahavi, estén contentísimos con la generosidad del presidente. Rafaela Pimienta, representante de Haaland y sucesora del malogrado Mino Raiola, también habla maravillas de Laporta, no en vano, el presidente azulgrana, en su primer mandato, acordó pagar al desparecido representante italiano 1,2 millones de euros cada temporada durante 6 años además de la comisión por el traspaso (10 en total) por el fichaje de Ibrahimovic, incluso si el sueco dejaba el club azulgrana, como pasó al cabo de un solo año.

El “superagente” portugués Jorge Mendes, representante de múltiples jugadores del Barça, como Lamine Yamal, Balde, Ansu Fati o la perla del filial, Guille Fernández, recurre a Laporta cada vez que tiene que revalorizar a jugadores que no quiere nadie. Pasó con Joao Féliz y Joao Cancelo, la temporada 23-24. Ninguno de los dos hizo méritos para que el Barça se los quedara en propiedad.

El lateral derecho salió retratado en las fotos de las dos mayores derrotas en Champions y en liga. En la eliminación ante el PSG con la derrota por 1-4, Cancelo cometió el penalti sobre Dembélé y luego le ganó la espada en el otro gol francés. Tres días después, en liga, en la victoria del Real Madrid por 3-2 en el Bernabéu, Cancelo volvió a salir en la foto de los dos primeros tantos madridistas ya que Lucas Vázquez le hizo un traje en el primero y, en el segundo le ganó la también espalda ante la inesperada quietud del lateral portugués.

Ahora, en enero de 2026, Flick pidió el fichaje de un defensa central que cubriera las bajas de Iñigo Martínez, regalado al Al Nassar, club con el que casualmente el vicepresidente deportivo azulgrana negociaba su incorporación como Director General, y por la lesión de gravedad de Andreas Christensen. Sin embargo, Laporta ha decidido traerle a Flick a un lateral derecho como Joao Cancelo, que viene de fracasar estrepitosamente en Arabia. Empezó jugando algo en marzo de 2025 pero cometió errores de bulto, y lleva mucho tiempo sin jugar porque luego encadenó dos lesiones y, recientemente, se quedó fueras de las convocatorias porque no hizo méritos para entrar en el cupo de los jugadores foráneos.

El Barça ha filtrado que solo se hace cargo de una parte de su ficha, unos cinco millones de euros,

por 5 meses, pero otras informaciones apuntan a que también se ha tenido que pagar algo a Al Hilal por su cesión. El caso es que se acercan las elecciones y seguro que Laporta necesitará que algún amigo suyo le ayude a pagar los gastos de la campaña electoral.