Gerard Martín representa el camino menos habitual hacia el éxito. A diferencia del culé que se pasa doce años en La Masía antes de llegar al primer equipo, Martín llegó ya en categoría semiprofesional.
El lateral dio sus primeros pasos en el Sant Gabriel (Alejandro Balde, Sergi Domínguez, Gerard Martín y Álex Valle salieron de ese equipo: qué gran cantera de defensas tienen en Sant Adrià).
De pequeño acudía a la grada del Camp Nou sentado en las rodillas de su abuelo. Hijo de Esplugues y residente en Sant Andreu de la Barca, con familia en la Zona Franca de Barcelona, Martín desempeñó gran parte de su carrera en Cornellà, hasta que le fichó el Barça B para unirse al filial que dirigía Rafa Márquez.
Ni en el Cornellà ni en el filial nadie pensaba que Gerard Martín estuviese destinado a jugar en el primer equipo del Barcelona. Pero en su primera campaña en el club culé jugó todos los minutos de la temporada excepto un partido, en el que estuvo suspendido por acumulación de amarillas. Siempre a disposición de un Márquez que le premió con su confianza.
"Si le mandas 1.000 abdominales, te hará 1.000; no escatimará ni una", contaba el hombre que le fichó para el Cornellà, Andrés Manzano. Ahora comparten club, ya que el director deportivo de los verdes se ha unido al fútbol base azulgrana.
"Tiene un culto al trabajo y al cuerpo excepcional; es importantísimo para un jugador profesional", explica. Su abuela lo sufre: no le coge ni una croqueta de la mesa, siempre carne a la plancha.
El triunfo de Gerard Martín es el de todos. El éxito de una persona normal convertida en futbolista: humildad, timidez, sobriedad y sacrificio en su máxima expresión. El triunfo de la mezcla imprescindible para cualquiera: cantidades ingentes de trabajo con su pizca de suerte necesaria. El triunfo de la familia culé que ve el sueño de todos cumplido en la figura de su nieto. Gerard Martín nos representa a todos los que alguna vez, de niños, soñamos con triunfar en el Barça.
Nadie contaba con Martín en la pretemporada por Estados Unidos en la que arrancó su andadura Hansi Flick. El alemán vio algo en él y Gerard Martín respondió con creces. Llegó a ser titular en una semifinal de Champions, repartiendo dos asistencias. Ahora se ha consolidado como el central zurdo titular del equipo y acaba el mejor año de su vida como un pilar del conjunto.
Gerard Martín es un ejemplo vital para todos. No hace falta ser el hijo de, ni un elegido desde pequeño, para lograr tus objetivos. Gerard nos ha dado una lección a todos: quien la sigue, la consigue. Y ahora es, junto a otro chaval maravilloso de l’Estanyol, el jefe de una línea defensiva de proximidad. Gerard Martín es todo por lo que adoramos a este Barça de kilómetro cero.
