La conocida como “Banda del Reus” ha de volver al juzgado el próximo día 16 para declarar sobre una presunta estafa, esta vez por valor de unos 100.000 euros, a una persona (otra) que se apuntó a una inversión en el Reus Deportiu y al proyecto de una Masía en China.

La cosa no tendría mayor trascendencia si esa “banda” no tuviera como cabecillas a los actuales presidente y vicepresidente del Barcelona, Joan Laporta y Rafael Yuste, respectivamente, además del profesor de la Universidad de Columbia y ex directivo Xavier Sala Martín y el gerente del club en los primeros mandatos de Laporta, Joan Oliver. O sea, los cuatro que abatieron el Reus Deportiu.

El goteo de víctimas del caso continúa y las consecuencias de tener que visitar el Juzgado una y otra vez dan una triste imagen de Laporta, muy tocada ya por el caso Negreira. Aunque su responsabilidad en este último caso haya prescrito, cabe recordar que Laporta no solo continuó en su momento con los pagos al entonces presidente del CTA, sino que triplicó sus emolumentos. 

Recientemente, según declaraciones en sede judicial de las damnificadas hermanas Tartas (400.000 euros, más 50.000 de su hermano), Laporta les ofreció un puesto en el Barça, sin necesidad de acudir a su lugar de trabajo, hasta compensarles la inversión. Esta solución de indemnizar con dinero del club, parece que sí funcionó con el fallecido miembro de La Trinca Toni Cruz, que estuvo al frente de Barça One, el canal en “streaming” que sustituyó a Barça TV. Un episodio no negro, sino lo siguiente.

Laporta ha pretendido desligarse del caso Reus, como si no fuera con él, pero sus declaraciones le traicionaron, puesto que reconoció ante la juez que debieron vender el club antes de su colapso económico total. O sea, habló en primera persona. Ahora está investigado como el resto de sus compinches. 

La retahíla de episodios oscuros es larga, pero solamente mencionaremos una, la más potente sin duda, que fue la comisión de 50 millones de euros que, presuntamente, se embolsó el agente británico Darren Dein por intermediar un contrato con Nike, un proveedor del club con 27 años de antigüedad. Lo malo es que Dein ha declarado a varios allegados suyos, que él solamente ha ingresado el 20% de dicha cantidad. Si eso es cierto, ¿dónde ha ido a parar el resto?

Los socios del Barça tienen derecho a saber qué hace su presidente y explicar no éstos, sino todos los casos oscuros y dudosos de su gestión, porque es intolerable tener un presidente cercado por los tribunales de justicia.

Al respecto, como no cabe más diatriba, acabaremos adaptando a la actualidad el manido dicho que el filósofo griego Plutarco hizo sobre la mujer de Julio César y que recogió en su “Vidas paralelas”: “El presidente del Barça no solo debe ser honrado, sino también parecerlo”. Pues eso.