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Hansi Flick da órdenes a sus futbolistas

Hansi Flick da órdenes a sus futbolistas EFE

Hablemos del Barça

¿Cumplirá Flick su contrato?

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En abril de 2024, Joan Laporta apostó por la continuidad de Xavi Hernández, pese a que el Barça acabó esa temporada 2023-24 sin ganar nada, asegurando que “la estabilidad es un valor importante en los proyectos que tienen éxito". "Para mí es una máxima, agregó”. Un mes después lo destituyó. Los hechos desmienten a un presidente que se caracteriza más bien por todo lo contrario, por ser una trituradora de entrenadores que no le duran casi nada. Los cambios de técnicos constantes denotan que los resultados no han sido buenos, y así es muy difícil consolidar los proyectos deportivos. En los solo cuatro años y medio de Laporta como presidente, ha contratado y despedido a 18 entrenadores diferentes. Sí, sí, 18 en los cuatro principales equipos del Barça.

Por el banquillo del primer equipo masculino han pasado Koeman, Xavi (destituidos y saliendo por la puesta de atrás) y Flick. Por el Barça B han desfilado Pimienta, Sergi Barjuan dos veces, Albert Capellas, Rafa Márquez, Albert Sánchez, Sergi Milà, y Juliano Belletti. El Barça Femenino ha cambiado 3 veces de entrenador: Lluís Cortés, Jonatan Giráldez y Pere Romeu. Y en el baloncesto se han sentado Jasikevicius, Grimau, Peñarroya y, ahora, Xavi Pascual. 18 entrenadores en cuatro secciones, da una media de cuatro entrenadores y medio diferentes en cada equipo.

Esto denota que los resultados han sido malos en la mayoría de casos, o bien, los entrenadores no trabajan a gusto con la directiva y deciden marcharse. En estos cuatro años y medio de Laporta, el primer equipo masculino ha ganado cinco títulos: dos ligas, una copa del Rey y dos Supercopas de España. Ningún título internacional que sí lograron los dos anteriores presidentes del Barça, Rosell y Bartomeu. En estos cuatro años y medio de Laporta, su máximo rival, el Real Madrid ha ganado 11 títulos, más del doble: dos Champions, dos Mundiales de clubes, dos Supercopas de Europa, dos ligas, una Copa del Rey y dos Supercopas de España. Debido a las eliminaciones prematuras del Barça en Champions en la primera fase en las dos primeras temporadas de Laporta en las que el club azulgrana tuvo que disputar la Europa League, bajó del cuarto puesto del ranking UEFA, que ostentaba en la temporada 20-21, hasta la decimosegunda plaza en la temporada 23-24, y no se clasificó ni entre los 32 mejores clubes del mundo y se quedó fuera de la primera edición del Mundial de clubes.

Por su parte, el Barça B, que cuando llegó Laporta estaba en Primera RFEF. No solo no ha cumplido el objetivo de subir a Segunda División, sino que ha descendido a Segunda RFEF y no es ni líder. Para ver la magnitud de la tragedia, basta comprobar como la Real Sociedad B está en Segunda A, y los filiales del Real Madrid, Atlético, Celta o Athletic Club están en los primeros puestos de Primera RFEF, mientras que el filial azulgrana está en segunda federación.

En baloncesto, el Barça ha encadenado dos temporadas en blanco y acumula nueve clásicos contra el Madrid consecutivos perdidos. Con Laporta solo se han conseguido dos títulos y fueron conquistados hace tres temporadas por Jasikevicius, el técnico contratado por Bartomeu y destituido por Laporta. En este mismo periodo de Laporta como presidente, el Real Madrid de baloncesto ha levantado ocho títulos.

Solo el femenino, que ya tenía un equipazo y una magnífica estructura montada por Bartomeu, ha mantenido su trayectoria victoriosa con Laporta ganando cuatro Ligas, dos Champions, tres Copas de la Reina y cuatro Supercopas de España.

Viendo esta inestabilidad en los banquillos, parece difícil que Flick acabe cumpliendo su contrato. Está en su segundo año y tiene firmado uno más, pero, aunque no lo quiera admitir públicamente, está descontento con la gestión de la junta que se desprendió de Iñigo Martínez sin consultarle. Laporta le debilitó el equipo desprendiéndose del líder de la defensa porque no hizo los deberes económicos y necesitaba inscribir al portero fichado, Joan García. Y, lo más grave es que el Barça no lo vendió, sino que regaló Iñigo Martínez al Al-Nassr saudí, club con el que el vicepresidente del Barça, Rafa Yuste, tenía intereses personales, ya que estaba en negociaciones para incorporarse como ejecutivo cobrando un sueldo. No parece que sea muy ético. Quizás Flick sepa la explicación del porqué la junta no le ha potenciado la plantilla, sino que se la ha debilitado y ya veremos si se le van las ganas de seguir la próxima temporada.

Y es que, al contrario de lo que vende la propagada, los hechos demuestran que con Laporta no se han obtenido buenos resultados deportivos ni ha habido estabilidad en los proyectos.