Es verdad que Ronald Araujo no está viviendo su mejor temporada pero el uruguayo es de esos jugadores que, con más o menos acierto, siempre lo da todo al 200%. Araujo, que se acabó de formar en la Masía, ha demostrado que es un líder tanto dentro como fuera del campo  y que su compromiso con el Barça no deja lugar a ninguna duda. Capitán y referente para los compañeros y la afición. Ronald debe pasar toda su carrera aquí por más suculenta que pueda ser la oferta del Bayern. Araujo debe ser intocable y no se le puede dejar marchar bajo ningún concepto. Si  hay que vender a alguna pieza de la defensa pensemos antes en Koundé o en Christensen, pero sobre todo con el francés.
Y también en Frenkie De Jong. Sí, me sabe mal, pero es así. Ha llegado el momento de plantarse con Frenkie De Jong. El neerlandés es un gran futbolista, pero no nos engañemos, no ha cumplido con las expectativas de lo que costó y lo que está cobrando. Después de 4 temporadas y media la paciencia se nos está agotando y su rendimiento está, todavía, por debajo de lo que esperábamos.
Además, aunque siempre haya predicado a los cuatro vientos su barcelonismo, no ha querido adecuar su sueldo a las necesidades del club y, esto, también dice mucho de él. El barcelonismo se demuestra con hechos así que, o Frenkie pasa por el aro o se va por la puerta de atrás.  

San Valentín en azul y grana

El pasado 14 de febrero, día de San Valentín, eché de menos esa pasión y sentimiento que hace años sentíamos por el Barça y que, a día de hoy, no nos transmite por mucho que lo intentemos. Por más que nos ilusionemos la llama azulgrana no se aviva.



Me pongo un poco poeta porque todo lo que sea mirar el pasado azulgrana se convierte en una tortura innecesaria. Como cualquier pareja, estamos pasando por un momento de debilidad y de no tener un rumbo definido. Nos hacen falta buenos momentos, algún jugador que nos transmita aquello que algún día vivimos y sobre todo reencontrar esa emoción del primer día,  de creernos los mejores, de sentirnos los mejores.

No será fácil volver a donde estábamos ni a lo que éramos pero precisamente ahora, en los momentos de más dificultad, también hay que confiar más que nunca en estos colores para salir adelante. El amor al Barça siempre será incondicional. Siempre será eterno.

Susto o muerte  

Ha vuelto la Champions y, después de 2 años sin estar presentes en los octavos, el Barça volverá a formar parte de la fase del KO. No será hasta la semana que viene cuando los de Xavi visiten al Nápoles y, a día de hoy, también os tengo que decir que no tengo muy claro que los octavos sean un premio o un castigo para todos los culés.

De momento el Madrid, con las ayudas arbitrales habituales, ya hizo los deberes ante el RB Leipzig y volvió a demostrar que le tiene tomada la medida a la competición. Sin Bellingham, sin centrales y pasándolo mal, los blancos volvieron a ganar

Dominan Europa a la perfección y, aunque a día de hoy no sean los más favoritos, para mí vuelven a estar entre los candidatos principales al título. Solo de imaginarlos profanando Wembley con una nueva Champions me vienen todos los males. Así que si tuviera que elegir entre que el Barça vuelva a sufrir una sonora y dolorosa derrota europea o que los blancos se alcen con la decimoquinta en Londres, yo, me quedo, con la debacle azulgrana. Lo más jodido de todo es que ambas cosas son compatibles