Sofá, Barça y siesta, el plan perfecto para un domingo por la tarde. Igual que contra el Getafe, me espero un partido muy similar ante el Atlético. El típico partido del Barça de Koeman, sin fútbol y con muchas excusas.

Acordarse del césped y el sol no benefician al equipo ni al propio Xavi. El campo no estaba perfecto pero tampoco era necesario insistir tanto en este aspecto. Me hubiera parecido más acertado y justificado acordarse de las bajas como las de Pedri y Frenkie De Jong que esperemos que ya regresen en el próximo partido. 

La parte positiva es que pese a que el Barça está viviendo un momento complicado sigue dejando su portería a cero y los 11 puntos de ventaja con el Madrid todavía son una muy buena ventaja como para no tener que preocuparse. O por lo menos, eso espero. Ya solo quedan 9 partidos para hacer historia y que Xavi se alce son su primera Liga como entrenador.

Laporta: preguntas sin respuesta

Laporta decidió pasar al ataque buscando una confrontación directa contra el Real Madrid y Tebas que, a mí, no me dejó más tranquilo. Laporta decidió mirar hacia fuera antes que hacia dentro y el problema, no lo olvidemos, lo sigue teniendo el Barça.  



Sigo sin tener claro por qué el hombre escogido para realizar estos informes y estudios fue Negreira y porqué los hacía su hijo. Sigo sin entender por qué todos estos informes no llegaron a los entrenadores que en su día dirigían el primer equipo. Sigo teniendo demasiadas preguntas sin respuesta.  



Por otra parte tampoco quiero olvidarme del desagradable vídeo que hizo el Real Madrid. No hay por donde cogerlo, distorsionando la realidad y buscando el aplauso de sus seguidores más jóvenes. Se olvidan que el franquismo obligó al Barça a cambiar de nombre por la prohibición del catalán, impidió fichar a Di Stéfano y fusiló al presidente de la entidad Josep Sunyol. Banalizar y tirar de ironía con el franquismo es tener muy poco de ese ‘señorío’ del que tanto presumen.

Una vela a Sant Pep

Lo han vuelto a hacer. El Real Madrid volverá a jugar las semifinales de la Champions League por undécima vez en los últimos 13 años. El dato pone la piel de gallina y genera una envidia terrible. Es una auténtica barbaridad.



No se sabe exactamente cómo pero siempre lo consiguen y, este año sin la épica del curso pasado. El martes les bastó con las paradas de Courtois y los latigazos de Rodrygo para matar a un Chelsea que es una auténtica vergüenza. Con todo lo que se han gastado los 'blues' no me entra en la cabeza como se pueden hacer tan y tan mal las cosas.  



Y ahora, a confiar en el City. A poner velas en todos los Santos ya cruzar los dedos para que los de Guardiola hagan el trabajo contra el Real Madrid. Es triste pero es así, el aliciente que nos queda en los culés en Europa, una temporada más, es que no la ganen los que van de blanco.