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La gala del Balón de Oro acapara todos los focos. La ceremonia tendrá lugar el lunes 26 de octubre en Londres y congregará a los mejores futbolistas del planeta para una votación más incierta que nunca. El FC Barcelona rema a favor de Lamine Yamal. La joya de Rocafonda ha regresado a su mejor nivel en este inicio de temporada 2026-27, y considera que reúne todos los méritos para llevarse el galardón más preciado. En la edición de antaño, solo Ousmane Dembelé le birló el premio.

Es cuestión de tiempo que el 10 del Barça alcance la gloria individual. Sin embargo, el canterano azulgrana tiene una obsesión mayor entre ceja y ceja. Su rendimiento individual nunca le ha preocupado, porque siempre se deja el alma sobre el campo. Aun así, su sacrificio no ha bastado para conquistar una Champions League que todavía le da la espalda. "Todo depende del destino. La Champions no se decide en un solo partido; puedes jugar mal y perder el título", ha manifestado en una entrevista con ON Sport, en pleno parón de selecciones.

La gran obsesión

En años anteriores, la misión del Barça pasaba por recuperar la hegemonía nacional. La conquista de la Liga 2022-23 de la mano de Xavi Hernández, y el triplete nacional de Liga, Copa del Rey y Supercopa levantadas en 2025 refrendan la recuperación de dicha supremacía. El equipo entrenado por Hansi Flick se plantea el reto de ganar tres Ligas consecutivas, solo al alcance de Johan Cruyff y Pep Guardiola hasta la fecha.

Los jugadores del Barça celebran con Rafa Yuste el título de Liga Simón Sánchez CULEMANÍA

De todos modos, la felicidad de la campaña 26-27 no será completa sin el éxito continental: "Necesitas suerte, junto con experiencia, y estas cosas se acumulan año tras año. Espero que la suerte esté de nuestro lado este año. Jugamos para ganar el campeonato; no estamos aquí para pasear. Queremos ganar y traer el trofeo de vuelta a Barcelona, y si Dios quiere, lograremos la victoria este año".

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