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Son los eternos vasos comunicantes del Barça y del Real Madrid. Cuando a uno le va muy bien al otro le va muy mal. Y viceversa. Esta vez, la ventaja es para el equipo de Hansi Flick, que lleva pleno de victorias en este inicio de temporada, con un Raphinha espectacular que mejora los números de Leo Messi.

Los registros acompañan, pero son el resultado de un juego excelso que, por ahora, no concede oportunidades a los rivales. Todos se han arrodillado ante el rodillo culé. Ello es motivo de alegría y optimismo en Barcelona. "Qué ganas de que venga el Madrid", se comenta intramuros. Falta todavía un mes. Será el 25 de octubre a las 21.00 en el Spotify Camp Nou.

Raphinha Òscar Gil Coy Barcelona

Hambre contra ego

Hasta entonces, en el Barça (club y afición) "se divierten" con la situación del Real Madrid. Lo ha desvelado el periodista José Álvarez en El Chiringuito, espacio en el que ha explicado que en el entorno azulgrana agrada el mal inicio del equipo merengue, con dos derrotas en siete partidos, que supone que el Barcelona aventaje al conjunto de Mourinho en seis puntos cuando solo se han jugado 21.

Álvarez expresa el sentir generalizado del barcelonismo, que no solo ve el hambre de Lamine, Raphinha, Cubarsí, Rodri, Gordon, Adeyemi y compañía, sino que observa que el megaproyecto madridista y la apuesta del club por Mourinho para recuperar el control de un vestuario lleno de egos no termina de arrancar.

José Álvarez, en 'El Chiringuito'

Mou se quita la careta

Comentan, además, que la imagen calmada que ha tratado de mostrar Mourinho en esta segunda etapa se desmoronó tras el derbi contra el Atlético, tras el que el técnico cargó contra el equipo arbitral de manera tan contundente como irrespetuosa. En Barcelona "ven al mismo Mourinho" de siempre, provocador, explica José Álvarez.

Por todo ello, en Can Barça tienen "ganas de clásico", ganas de que el Madrid visite el Spotify Camp Nou. Lamentan que todavía falte un mes para el encuentro, pues el equipo de Flick hoy vuela y nadie sabe cómo llegarán de equilibradas las fuerzas dentro de cuatro semanas, en las que se incluyen dos de parón de selecciones.