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El caso Julián Álvarez es tan evidente que hasta José Mourinho se pone del lado del FC Barcelona. "Cuando un jugador no está satisfecho y llega el 1 de septiembre, tienes que estarlo porque si no, no juegas hasta enero", dijo The Special One antes de la jornada 4 de la Liga. Diego Pablo Simeone, siguiendo las directrices de Miguel Ángel Gil Marín, hará todo lo contrario. El delantero argentino jugará pese a perderse el primer partido de la competición, salir como revulsivo frente al Villarreal, ausentarse en tres entrenamientos consecutivos por una indisposición y recibir una sonora pitada a su entrada en Cerro del Espino. La tozudez rojiblanca, además, ha provocado que el Cholo ni siquiera pudiera reforzar la plantilla durante el mercado.

El balance del Atlético

El Atlético ha fichado a Morten Hjulmand por 40 kilos, a Kang-in Lee por 35 millones, al Cuti Romero por 33 y a Alejandro Grimaldo por 15. Simeone quería un delantero, y Mateu Alemany tan solo pudo conseguir a Jonathan David, proveniente de la Juventus, en calidad de cedido.

Julián Álvarez, junto a Cuti Romero, en un entrenamiento del Atlético de Madrid EFE

El ariete canadiense ni siquiera sabe si se quedará. "Que el Atlético pague mi opción de compra (de 25 millones de euros) no va a ser mi decisión", argumentó el jugador en su presentación. Y es que el Atlético tan solo ha vendido por valor de 59 millones. Antoine Griezmann se marchó libre y Mateu Alemany solo pudo librarse de Thomas Lemar, Clément Lenglet y José María Giménez firmando cesiones. Matteo Ruggeri ha dejado 25 millones en caja; Thiago Almada, 20; Nahuel Molina, 13; Julio Díaz, 1.

No puede fichar ni por 16 millones

Entre dinero invertido y generado, el Atlético de Madrid tan solo se ha gastado 64 millones de euros en esta ventana estival, en la que Simeone ha perdido a sus laterales titulares y no ha podido firmar a nadie, quitando a Grimaldo, para el puesto. El club rojiblanco se quedó sin Fair Play. El último día, Alemany se lanzó a por Jorge Salinas, promesa del Racing de Santander con una cláusula de 16 millones.

Jorge Salinas con el Racing de Santander REDES

Nicolás Tagliafico pugna con Morgan Rogers en el Inglaterra-Argentina del Mundial EFE

Chema Andrés, director deportivo racinguista, no se movió de la cláusula. Alemany no logró rebajar su precio ni incluyendo un jugador en la operación. Se necesitaban salidas para afrontar el fichaje que, en su día, el Atlético entorpeció al Barça. Deco quería a Salinas cuando su precio, en junio, era de 8 millones. El ascenso del Racing lo duplicó.

El ridículo, tras bloquear durante todo el verano la venta de Julián al Barça, llega cuando la entidad rojiblanca piensa en Nico Tagliafico, de 34 años y un valor de 4 millones, como alternativa a Salinas y ni siquiera puede ficharlo. El traspaso llegó a estar pactado con el Olympique de Lyon, pero el Atlético se quedó sin margen salarial para dar de alta a un jugador de segunda fila.

Ni Ferran, ni Bernardo ni Cucurella

¿El premio? Quedarse con un Julián que desestimó los acercamientos constantes del Arsenal porque solo quiere jugar en el Barça. Y así volverá a ser en enero, puesto que el club azulgrana no ha gastado el Fair Play que tenía reservado para firmar a un delantero centro de garantías. Deco sigue pensando en ejecutar su plan A, mientras que el Atlético ha tenido que pasar página en muchas demarcaciones.

Ferran Torres posa con la camiseta del PSG PSG

Bernardo Silva y Marc Cucurella en un fotomontaje CULEMANÍA

Ferran Torres escogió al París Saint-Germain, pero también fue perseguido por el Atlético, que le ofrecía una generosa prima por firmar como agente libre en 2027. Con dinero, posiblemente se hubiese unido a la subasta. Tampoco pudo Alemany contratar a Marc Cucurella, pese a que era la primera opción para el lateral, ni a Bernardo Silva, que quiso sentirse realmente querido y fue Mourinho el que le ofreció cobijo.

El ridículo de Gil Marín

Si el Atlético hubiese negociado por Julián, habría podido conseguir unos 120 millones de euros más 30 en variables. Con ello, podría haber apuntalado el equipo, pero prefirió ignorar la primera propuesta de 100 kilos y responder con memes. Gil Marín no ha querido tragarse el orgullo y ahora se ha quedado con un jugador que se siente traicionado y ni siquiera ha podido fichar a Tagliafico a última hora.

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