Afición del Rayo, en Vallecas
El Rayo Vallecano parte los planes de Martín Presa: un club de barrio que lucha contra la globalización
Los hinchas se oponen a la construcción de un nuevo estadio fuera de Vallecas que propone el presidente para lograr nuevos recursos
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El Rayo, como el Barça, es un club muy arraigado a su comunidad. En este caso, a Vallecas, el barrio más grande de Europa, independiente hasta que en 1950 fue anexionado a Madrid. No se entiende el Rayo sin Vallecas, ni viceversa, y el orgullo de pertenencia enfrenta a su masa social con su presidente, Raúl Martín Presa, partidario de construir un nuevo campo, en otro enclave de Madrid. Su plan mercantilista choca con la fiel afición rayista, de izquierdas y combativa. "No queremos ser más. Solo, el club de Vallecas", sentencian los hinchas de la franja, muy molestos también con la subida de los precios de los abonos de temporada.
El Rayo, según el periodista Ignacio Pato, "es el último reducto de las esencias y valores del que un día fue el deporte del pueblo", en el libro No es fiera fácil para domar. Su afición presume también de ser solidaria con los más desfavorecidos y ha evitado más de un desahucio. En 2014, por ejemplo, ayudó a Carmen Martínez, una mujer octogenaria que fue expulsada de la casa en la que vivía desde hacía 50 años. También recaudó más de 40.000 euros en la lucha contra el coronavirus.
Un club antifascista
El Rayo es, en España, el equivalente al Sankt Pauli, el club alternativo de Hamburgo que se proclama antifascista, antirracista y antihomófobo. Sin embargo, no tiene la misma visión comercial que el club alemán. Es la única entidad de Primera División que no vende entradas por internet y su política de merchandasing está totalmente desfasada. Como su estadio, en un estado calamitoso. Es propiedad de la Comunidad de Madrid, pero es el Rayo quien asume su gestión y el abandono ha sido denunciado reiteradamente por socios y vecinos.
Render del nuevo Vallecas
En Vallecas, sobre todo en el único fondo del estadio, pueden verse banderas republicanas e, incluso, anarquistas. Y de la antigua URSS. También banderas piratas, de los Bukaneros, uno de los grupos ultras de extrema izquierda más activos del panorama europeo. En el pasado tuvieron alguna trifulca con el sector más radical (y neonazi) de los Boixos Nois, los ultras del Barça.
Ruiz-Mateos y Martín Presa
Los Bukaneros estaban en guerra con la familia Ruiz-Mateos y, ahora, con Raúl Martín Presa, presidente y máximo accionista del Rayo. Es un empresario que defiende la construcción de un estadio nuevo, con capacidad para 30.000 espectadores, fuera de Vallecas. La afición, públicamente, ya se ha posicionado en contra. En su guerra contra Presa, curiosamente, cuentan con el apoyo de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.
Martín Presa, presidente del Rayo Redes
"El Rayo tiene que salir de Vallecas y construir un nuevo estadio para seguir siendo un club solvente y jugar en Primera División", recalca Presa. La líder del PP, en cambio, insiste en que el Rayo "seguirá en Vallecas" y aboga por la reforma de un estadio (inaugurado en 1976) con unas instalaciones vetustas y en mal estado. Y, sobre todo, sin grada en uno de sus fondos. "El estadio se reforma y no se mueve", insiste Ayuso. El actual campo tiene 14.700 asientos, insuficientes para atender la demanda de todos los rayistas.
El futuro estadio
Ayuso busca inversores en Estados Unidos para modernizar el estadio del Rayo, a cambio de su explotación parcial. Cifra en 60 millones de euros el coste de una reforma que cuenta con el visto bueno de los socios. El objetivo pasa por ampliar el aforo de Vallecas hasta los 20.000 asientos, con espectadores en los dos fondos, como en los años 60. "El Rayo no se mueve de Vallecas", sentencian las peñas.