Lamine Yamal, el niño maravilla de la selección española y del Barça, convierte en oro todo lo que toca. La joya de Rocafonda se proclamó campeón de la Eurocopa en su primer intento, y tan solo le ha bastado una primera vez en la Copa del Mundo para plantarse en la final. Su madre, Sheila Ebana, su hermano, Keyne, y su novia, Inés García, le arropan en Estados Unidos. Sin embargo, el canterano del FC Barcelona echa en falta la presencia de su padre, el gran apoyo de su infancia.
Mounir Nasraoui llevaba al extremo desde Rocafonda hasta la Ciutat Esportiva Joan Gamper para los entrenamientos y los partidos durante la etapa de Lamine en la Masía. Esta vez, ha tenido que quedarse en su hogar y presenciar a su hijo a través de la pantalla del televisor. Para más inri, el 19 de la selección española ha sufrido un intento de robo en su casa de Esplugues de Llobregat, desvelado por Crónica Global. Su padre ha condenado enérgicamente el asalto frustrado por el personal de seguridad privada de la finca y ha confesado el motivo que le impide disfrutar de las gambetas de su hijo in situ.
"Dos sinvergüenzas"
En su intervención en el programa Y ahora Sonsoles, Mounir Nasraoui ha matizado a la periodista, que se ha referido a los ladrones como "dos encapuchados: "Bueno, se les llama dos sinvergüenzas, no dos encapuchados. Hay cantantes encapuchados que hacen música y estos encapuchados roban".
Mounir Nasraoui junto a su pareja en el palco del Bernabéu
Tanto Mounir como Sheila emigraron de Marruecos y Guinea Ecuatorial, respectivamente, y criaron a Lamine Yamal en el barrio de Rocafonda, en Mataró. La criatura había nacido en Esplugues de Llobregat, y recibió el nombre de dos amigos que habían ayudado especialmente a la familia durante el embarazo: Lamine y Yamal.
"Es muy duro para mí"
La estrella del Barça creció en un ambiente humilde, con dificultades económicas, y por ello Mounir sabe mejor que nadie como ganarse la vida honradamente: "Yo no he robado, la verdad. Yo he cogido chatarra, pero nunca he robado a la gente".
Lamine Yamal y su padre Mounir Nasraoui
La razón por la que Lamine no tiene a su padre en la grada de los estadios durante el Mundial no es otra que su epilepsia: "Es muy duro para mí. Yo soy una persona epiléptica. Tengo que tomar bastantes pastillas al día, y a veces me puede dar un ataque epiléptico. Hay que pensarse siempre las cosas bien. Y, antes de viajar, hay que pensar, en mí, en él y en los que están alrededor. Si voy a traer problemas, es mejor estar en casa y verlo desde aquí".
