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Luis Enrique Martínez es, probablemente, el mejor entrenador del mundo. Campeón de todo con el Barça, ha construido un PSG indestructible, campeón de Europa tras muchos intentos fracasados. También inició él la gran revolución en la selección española, continuada con gran éxito por Luis de la Fuente, campeón de Europa con la Roja en 2024 y semifinalista en el Mundial de 2026.

De la Fuente es un técnico tranquilo. Mucho más impulsivo es Luis Enrique, quien siempre lleva al límite a los futbolistas. Con Lucho, obsesionado siempre con la preparación física para obtener el mejor rendimiento de sus jugadores, la exigencia es máxima. El riojano, en cambio, es más dúctil. Tensa menos la cuerda.

El carácter de Luis Enrique

Luis Enrique nunca ha sido un tipo simpático para los medios de comunicación. Nunca ha querido serlo. Ya era muy reservado como futbolista. Como técnico tampoco ha sido una persona diplomática. Habla claro y poco le importa que sus palabras sean polémicas. Es una persona con mucho carácter, fiel a sus ideas hasta las últimas consecuencias.

Ousmane Dembelé y Luis Enrique con el trofeo de la Champions League Europa Press

De la Fuente, en cambio, detesta el ruido. Es un técnico que toma decisiones drásticas, pero no echa más gasolina al fuego. Su convocatoria para el Mundial, con ocho futbolistas del Barça y ninguno del Real Madrid, hasta el fichaje de Marc Cucurella, fue muy criticada en la capital de España. Hasta que comenzaron las victorias de la Roja.

El Mundial de España

España ha disputado cinco partidos. Empató el primero contra Cabo Verde y ganó después a Arabia Saudí, Uruguay, Austria, Portugal y Bélgica. Este lunes, Francia, actual subcampeona del mundo, será el rival de la Roja en las semifinales.

Marc Cucurella pone un centro en el España-Bélgica del Mundial EFE

Con De la Fuente, tal vez por su pasado como defensa, España es una selección segura. Solo ha recibido un gol. Contra Francia, el técnico riojano sabe que sus futbolistas deberán extremar las medidas de precaución. Cada error puede ser letal ante Mbappé, Olise, Dembelé y compañía.

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