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Argentina siempre va al límite. No seduce, pero tiene más vidas que un gato. A la albiceleste le alcanza con Leo Messi, con su gen competitivo y, también, con Julián Álvarez, decisivo en la victoria contra Suiza (3-1).

No hay partido fácil para la tricampeona del mundo. Ni tan siquiera el día que se enfrenta a un rival de empaque y se adelanta en el marcador a los 10 minutos, con un gol de Mac Allister.

La expulsión

Argentina no intimida y Suiza creció tanto que Ndoye empató el partido mediada la segunda parte. Cinco minutos después llegó la acción clave del partido. Cuando el combinado europeo más cerca tenía la victoria, Embolo fue expulsado por doble amonestación. Fue una decisión demasiado cruel.

Expulsión de Embolo

La eliminatoria se decidió en la prórroga. Y ahí emergió, por fin, Julián Álvarez, un delantero de toque exquisto, de mil combinaciones, pero con poca pólvora. Afortunadamente, el futbolista más deseado por el Barça marcó su gol más importante en el minuto 112. Lautaro, en el 121, remató la victoria de Argentina.

Semifinales con mucho morbo

El Mundial , con 48 selecciones participantes, ha ido de menos a más. Las semifinales tendrán mucho morbo. El martes, España y Francia se enfrentarán en un duelo a muerte. Son, posiblemente, las dos mejores selecciones.

Primer gol, con la mano, de Maradona a Argentina

Segundo gol de Maradona a Inglaterra

Más morbo todavía tendrá el duelo entre Inglaterra y Argentina, con el recuerdo siempre vivo del Mundial de México, hace 40 años. Ni ingleses ni argentinos olvidan los dos goles de Diego Armando Maradona en el Azteca. El primero, con la mano. Ilegal. El segundo, etiquetado como el mejor de los Mundiales, tras driblar a todos sus rivales. Pillería y clase definían al auténtico D10S de los argentinos. Cuatro décadas después, habrá un nueva entrega de una batalla que promete emociones fuertes.

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