Los seguidores del Barça son, popularmente conocidos, como culés. Y los del Real Madrid, como merengues. Y los del Atlético, como colchoneros. Cada club tiene su propia historia. Historias curiosas y simpáticas, que te contamos en Culemanía.

Los del Barça son culés

Los aficionados del Barça son conocidos como culés. El apodo se remonta a principios del siglo XX. Entre 1909 y 1922, el equipo azulgrana disputaba sus partidos en el campo de la calle Indústria. Entonces, los estadios tienen un aforo muy reducido y unas gradas muy precarias, pues el fútbol no era todavía un auténtico fenómeno de masas. El campo tenía una capacidad máxima para 6.000 espectadores y muchos aficionados se quedaban sin asientos y tenían que sentarse sobre un muro. Daban la espalda a la calle y los peatones presenciaban sus culos. De ahí el apodo de culés, que los hinchas del Barça conservaron con el traslado del equipo al campo de Les Corts y al Camp Nou. Con Pep Guardiola de entrenador, entre 2008 y 2012, el Barça vivió, posiblemente, los mejores años de su historia. Ganó tres Ligas, dos Champions, dos Mundiales de Clubes y dos Copas del Rey, entre otros títulos.

barça1



Aficionados del Barça, en el antiguo campo de la calle Industria / FCB

Los del Espanyol son pericos

Los aficionados del Espanyol se debaten entre dos teorías. La primera dice que el antiguo campo de Sarrià estaba lleno de periquitos. La segunda, más probable, se debe a que el estadio blanquiazul solía tener muchas gradas vacías y el semanario El Xut aseguraba que solo iban quatre gats (cuatro gatos) al campo. En los años 20 triunfaron las tiras cómicas de Félix el Gato, comercializadas como El Gato Perico. Entre sus grandes gestas, los periquitos presumen de las cuatro Copas del Rey que han ganado en su historia y de ser el gran club del mítico Zamora. Europa es la asignatura pendiente, tras perder dos finales contra el Bayer Leverkusen y el Sevilla.

Los del Real Madrid son merengues

La afición del Real Madrid es la más numerosa. Al menos, desde los años 50, cuando comenzó su dominio en España y Europa. Su equipo siempre ha vestido de blanco, motivo por el que se conoce a sus hinchas como merengues. Algunas fuentes aseguran que el apodo data de 1913, aunque el nombre se popularizó años después gracias al popular locutor radiofónico Matias Prats. Sí, sí, el que cantó el mítico gol de Zarra a Inglaterra en el Mundial de Brasil, en 1950. En tono despectivo, los hinchas del Atlético llaman vikingos a los seguidores del Real Madrid. Ese apodo, curiosamente, lo puso el diario The Times, en referencia al Madrid de los años 50 que arrasaban por donde pasaban. Como los vikingos.

Los del Atlético son colchoneros

La afición del Atlético es una de las más fieles de España. Y la tercera más numerosa. El apodo de colchoneros se debe al color de sus camisetas: franjas rojas y blancas, como los colchones de la postguerra en España. De manera despectiva, los hinchas rojiblancos también son conocidos como Indios. El motivo: la gran cantidad de futbolistas sudamericanso que tuvo el Atlético en los años 70: Ayala, Heredia, Panadero Díaz y Ovejero. El Atlético es el actual campeón de Liga. La pasada primavera ganó la segunda Liga de la era Simeone.

atletico



Aficionados del Atlético con banderas rojiblancas, en el antiguo Calderón

Los del Athletic son los leones

El nombre con el que se conoce a los jugadores y aficionados del club vasco va ligado al nombre de su estadio, San Mamés, construido junto a la ermita que venera a este santo. Mamés fue un cristiano nacido en el siglo III en Cesarea de Capadocia (Turquía) que fue perseguido por los romanos. El Athletic, históricamente, ha sido un equipo con mucha garra, con mucho carácter. El viejo San Mamés premiaba mucho la entrega de sus futbolistas. El último gran Athletic se remonta a los años 80. Al equipo que ganó dos Ligas y una Copa del Rey con Javier Clemente como entrenador.

Los del Sevilla son palanganas

La rivalidad entre el Sevilla y el Betis es una de las más intensas del fútbol español. En la capital andaluza, con muchas bromas y más tensiones, conviven la Sevilla rojiblanca y la Sevilla verdiblanca. Los sevillistas son conocidos como palanganas. El Sevilla, históricamente, fue el club de los señoritos, de los ricos, de la alta burguesía. Hay quien asegura que el apodo palanganas se debe a la forma ovalada del Sánchez Pizjuán, mientras que la tradición asegura que unos directivos que abandonaron la entidad hablaron de una palangana para llorar las futuras penas del club.

sevilla



Aficionados del Sevilla en el Pizjuán / SEVILLA CF

Los del Betis son verdolagas

Verdolaga es una planta de maleza o mala hierba. Con este apodo los aficionados del Sevilla se mofaban de los seguidores del Betis, en respuesta al apodo de palangana que utilizaban los verdiblancos. Los béticos también son conocidos como heliopolitanos porque el Betis tiene sus órigenes en el barrio de Heliópolis, Ciudad del Sol en griego. El Benito Villamarín está en dicho barrio, mientras que el Sevilla juega sus partidos en Nervión. Si el Sevilla era el club de las clases acomodadas, el Betis era el equipo del pueblo. De las clases populares. 

Los del Valencia son ches

El Valencia es el gran club de Valencia. Y el quinto de España, superado solo por Real Madrid, Barça, Atlético y Athletic. Campeón de Liga en seis ocasiones y en ocho de la Copa del Rey, sus aficionados reciben el cariñoso apodo de ches, una expresión muy utilizada en la capital del Turia. Su gran rival es el Levante, aunque históricamente ha habido una gran distancia entre ambos. La afición del Valencia tiene fama de ser muy exigente. Mestalla, dicen los expertos, no es una plaza fácil para los entrenadores. Su último gran título fue la Liga de 2004.

Los del Levante son 'granotas'

El Levante es el segundo club de Valencia. Un club muy vinculado a su barrio marítimo que reclama que se le admita que fue el campeón de la Copa de la República, en 1937. Dos años después, la entidad más popular de Valencia se quedó sin estadio. El equipo se trasladó al campo de Vallejo, situado a orillas del río Turia en una zona llena de ranas. De granotas, en valenciano. Hoy, el Levante agoniza en Primera División y juega sus partidos en el Ciutat de València, totalmente renovado y cubierto.

LEVANTE



Hinchas del Levante celebran un gol de su equipo

Los del Málaga son boquerones

Málaga ha sido, históricamente, una ciudad muy futbolera. A la sombra del Betis y el Sevilla, el Málaga también ha jugado en Europa y en la capital de la Costa del Sol presumen de la Intertoto que ganaron en 2002. Sus aficionados son conocidos como los Boquerones, apodo que también reciben los habitantes de Málaga. El boquerón es un pez muy típico de Málaga y hasta hay una cerveza, con un punto de sal, con esta denominación.

Los de la Real son 'txuri urdines'

La Real Sociedad es el gran club de San Sebastián y Guipuzkoa. El equipo viste de azul y blanco. Txuri urdin es la traducción de blanquiazul al euskera. La Real vivió su época de gloria a principios de los años 80. En años de gran tensión política, fue campeón de Liga en 1981 y 1982, con Arconada, Zamora y Satrústegi como grandes iconos. En 1987 el equipo txuri urdin ganó la Copa del Rey tras superar al Atlético en Zaragoza. Un año después perdió contra el Barça de Luis Aragonés en el Bernabéu. En 2021, la Real ganó la Copa de 2020 tras derrotar al Athletic en Sevilla.

real sociedd



Aficionados de la Real Sociedad en el nuevo Anoeta

Los del Leganés son pepineros

El boquerón es un pez asociado a Málaga y el pepino es típico de Leganés. La historia de esta villa madrileña recuerda que era el principal abastecedor de productos agrícolas de la capital. La mayoría de sus habitantes se dedicaba a la agricultura y el pepino era el producto estrella. Con los años, la población de Leganés rozó los 200.000 habitantes, pero sus vecinos no olvidan la historia y proclaman con orgullo su apodo de pepineros. El club vivió su época de oro en la segunda década del siglo XXI.

Los del Depor son herculinos

El Deportivo fue la gran alternativa a Barça y Madrid en los años 90. Sus seguidores son conocidos como los herculinos. El motivo, la famosa Torre de Hércules de A Coruña, Patrimonio de la Humanidad. Según la mitología, Hércules liberó a la población del temido Gerión, que fue enterrado en el lugar donde se construyó la torre. El equipo blanquiazul también recibió el apodo de Superdepor en los años de gloria. En la historia siempre quedará la Liga que el Depor ganó en 2000. Seis años antes, Djukic falló un maldito penalti que pudo darle la Liga. El gran beneficiado fue el Barça de Johan Cruyff, que en 1994 encadenó su cuarta Liga.

Los del Villarreal son 'groguets'

El Villarreal es el actual campeón de la Europa League, una gesta inimaginable en el siglo XX, cuando el club castellonense tenía un protagonismo muy secundario. En el siglo XXI, en cambio, el Villarreal ha vivido grandes momentos y en 2008 fue subcampeón de Liga. Sus aficionados son conocidos como los groguets, por el color amarillo de sus camisetas. El Villarreal también es conocido como el submarino amarillo, apodo que comparten con el Cádiz.

villarreal



El estadio de la Cerámica, lleno de aficionados con camisetas amarillas

Los del Valladolid son pucelanos

Los vallisoletanos son conocidos como pucelanos. El origen del nombre no está claro. Hay quien sostiene que se debe a una poza o pozuela que había en la ciudad. Otra teoría defiende que el nombre se remonta a la Guerra de los Cien Años, cuando los vallisoletanos lucharon contra los ingleses al lado de Juana de Arco, conocida como Pucelle d'Orleans, la Doncella de Orleans. La mayor gesta del Valladolid fue la Copa de la Liga que ganó el equipo blanquivioleta en 1984.

Los del Sabadell son arlequinados

Sabadell tuvo una industria textil muy poderosa en los años 60 y 70 y su equipo de fútbol más representativo, el CE Sabadell, ha jugado 14 temporadas en Primera División. La última, en 1988. Sus mayores gestas fueron el subcampeonato de Copa de 1935 y el cuarto puesto en la Liga, en 1969. Sus aficionados son conocidos como los alerquinados, en referencia a la camiseta con cuadros blancos y azules que luce el equipo.

Los de Osasuna son rojillos

Osasuna es el equipo de Pamplona y Navarra. Su nombre, en vasco, signifca salud. Osasuna, que alcanzó gran popularidad en los años 80, derrotó en El Sadar al Barça de Maradona y Schuster por 4-2. El apodo de rojillos procede del color rojo de las camisetas del equipo. Osasuna fue uno de los clubes más identificados con la Segunda República y en sus orígenes era claramente vasquista. Tras la Guerra Civil, el club cambió sus postulados, pero el nombre permaneció. En 2005, el equipo fue subcampeón de Copa.

rojillos



Aficionados de Osasuna en El Sadar antes de su reforma

Los del Getafe son azulones

El Getafe ha sido, históricamente, el cuarto equipo de Madrid, tras el Real, el Atlético y el Rayo Vallecano. Su afición difícilmente llena las gradas del Coliseum Alfonso Pérez. Sus seguidores, que apenas acompañan al equipo en los desplazamientos, son conocidos como los azulones. El azul siempre ha sido el color de la camiseta y del pantalón del equipo.

Los del Mallorca son bermellones

El Mallorca es el gran equipo de Palma y sus aficionados son conocidos como los bermelloneses, en alusión al color rojo oscuro que el equipo luce desde 1922, emulando las camisetas de la selección española. Hasta entonces, el Mallorca vestía de negro. El equipo balear se proclamó campeón de la Copa del Rey en 2003 tras superar al Recreativo de Huelva por 3-0. En 1997, el Mallorca tuvo contra las cuerdas al Barça de Van Gaal en la final de Valencia. El grupo azulgrana se proclamó campeón por su mayor acierto en la tanda de penaltis.

MALLORCA



Aficionados del Mallorca en Son Moix

Los del Oviedo son carbayones

El Oviedo vivió días de gloria antes y después de la Guerra Civil y sus aficionados son conocidos como carbayones. Carbayo, en bable, signifca roble y carbayón significa roble grande. Cuenta la historia que en Oviedo existía un roble de 500 años que se había convertido en un símbolo de la capital asturiana a finales del siglo XIX. Por eso sus aficionados son conocidos como los carbayones.

Los del Sporting son la mareona

El Sporting, el gran rival del Oviedo, tiene una afición muy numerosa que se distingue por acompañar al equipo en los buenos y, sobre todo, en los malos momentos. En muchos desplazamientos del Sporting se han visto auténticas mareas rojiblancas. El primer desplazamiento masivo de aficionados del Sporting que se recuerda fue en la final de la Copa del Rey que el equipo rojiblanco perdió contra el Barça por 3-1 en el ya desaparecido Vicente Calderón. Fue en 1981.

mareona



Aficionados del Sporting en El Molinón

Los del Tenerife son chicharreros

El Tenerife fue un club grande y muy respetado en los años 90. Dos victorias de los tinerfeños ante el Real Madrid permitieron que el Barça de Johan Cruyff ganara las Ligas de 1992 y 1993. Sus aficionados son conocidos como los chicharreros, gentilicio popular de toda la isla de Tenerfife. Cuenta la leyenda que los habitantes de Santa Cruz comían un pescado pequeño y poco gustoso llamado chicharro.

Los del Castellón son 'orelluts'

El Castellón fue, históricamente, el gran club de la provincia. El equipo blanquinegro incluso fue subcampeón de la Copa del Rey de la temporada 72-73. Tras eliminar a Valencia, Betis y Sporting, perdió la final contra el Athletic. Entonces, sus aficionados ya eran conocidos como los orelluts (traducción de orejudos). Y la historia tiene su gracia. En los años 20, un portero del Castellón colocaba un elefante de ébano, con unas orejas enormes, detrás de la portería como amuleto. Detrás de su portería también se situaba un aficionado muy chillón que también tenía unas enormes orejas.

CASTELLON



Aficionados del Castellón en Castalia / ONDA CERO RADIO

Los del Murcia son pimentoneros

El Murcia tuvo días de gloria en los años 70 y 80. Sus aficionados son conocidos como los pimentoneros, en honor a uno de los productos más importantes de la Comunidad Autónoma. El equipo murciano, además, utiliza una camiseta de color rojo.

Los del Mirandés son jabatos

La cría del jabalí es el jabato, el animal más representativo de Miranda de Ebro y sus alrededores. Este animal simboliza, además, el carácter luchador y aguerrido de los aficionados del Mirandés, un modesto club que milita en Segunda División.