Milagro. El Barça Lassa pagó con la misma moneda al Real Madrid. Sobre la bocina y en un partido en que los hombres de Pablo Laso fueron mejores que los azulgranas pero que, como días atrás Carroll, obligará a los dos equipos a medirse de nuevo este viernes en el Palau Blaugrana en el cuarto partido de la final de la liga ACB.

Era al todo o nada, y mientras Pesic y Pablo Laso movían el banquillo y modificaban la pizarra, los azulgranas dieron una lección de coraje por la camiseta, liderados por un Heurtel brillante. Un encuentro de dos titantes en el que los blancos llegan en mejor forma y acierto. A los blancos se les escapó el título en el último instante, cuando Thompkins tuvo un último tiro para sentenciar el título tras la remontada de los azulgranas a falta de dos minutos para el final. 

Pasión y fe dieron la vuelta a un marcador parcial de 7-0 en un final dramático. Ni tan siquiera el parcial  de 19-7 en siete minutos que dejaba el 34-40 al descanso pudo con la voluntad de los azulgrana.

Líderes

El factor Palau fue clave. Los azulgranas sufrieron al asedio madridista y al acierto en triples de Rudy y Campazzo. Y sin mucho acierto, pero más corazón Thomas Heurtel (21 puntos) y Chris Singleton (12 puntos y 6 rebotes) marcaron el camino para que el equipo empiece a arrebatar el título al Madrid este viernes. Los catalanes apretaron en defensa en el tramo decisivo del partido y la fortuna cayó de su lado.

A falta de dos minutos y medio para el final (71-77). El Barcelona no bajó los brazos, apretó en defensa y endosó un último parcial de 7-0 de la mano de Kuric, desde el perímetro, de una canasta de Heurtel y una bandeja con suspense de Singleton cuando faltaban 30 segundos.

La última posesión blanca, acabó en error de Llull. Hanga recuperó, volvió a perder la posesión y ni Campazzo acertó con su penetración ni Thompkins-- uno de los mejores jugadores del partido-- acertó en una canasta cantada.

Una victoria que deberá repetirse este viernes en el Palau para forzar el quinto partido en Madrid. El Barça todavía tiene mucho que decir.