El Barça busca en el mercado, pero no se olvida de lo que tiene en casa. Tras una temporada pasada marcada por la fuga de muchas de sus promesas tentadas por el capital y las oportunidades que ofrece Inglaterra, la entidad catalana ya ha iniciado el proceso de blindaje de varios de sus jugadores estrella de la casa. No quieren que se repitan casos como los de Robert Navarro o Jordi Mboula (Mónaco), Eric Garcia (Manchester City), Sergio Gómez (Dortmund) o Joel López (Arsenal). 

Todos ellos tenían un denominador común: una proyección incuestionable y una cláusula de rescisión muy baja. Ante esta situación, el Barça quiere poner fin a una tendencia que puede marcar el futuro del club. El primero en pasar por las oficinas será Moriba Kourouma, conocido como Ilaix, una  de las perlas de La Masía de tan solo 15 años que ya juega en el Juvenil B, pese a ser cadete por edad. 

La prioridad del jugador es continuar en Barcelona, pero en enero cumplirá 16 años y entonces se abrirá un abanico de posibilidades fuera de España. Tendrá edad suficiente para poder jugar en otros países y el Manchester City le sigue la pista desde hace meses. El Barça quiere evitar su fuga a toda costa y por ello ya ha iniciado las conversaciones con el jugador y sus representantes. El joven centrocampista es una de las grandes esperanzas de la casa. Físico imponente, visión de juego y mucho gol. Un perfil Pogba que ya viste la elástica azulgrana.

                                                                                       

   Illaix y su hat-trick al Real Madrid 

 

Blindaje preventivo

El club catalán espera hacer efectiva la renovación del guineano y consecuente blindaje antes de Navidad. Asimismo, también tienen prioridad otros jugadores como Xavi Simons, Jorge Alastuey y Alex Balde, también en edad de cadete. Tres jugadores que se han convertido en la apuesta de futuro del club en demarcaciones muy demandadas. Los dos primeros son mediapuntas mientras que Balde es lateral izquierdo. 

Su renovación con el club es fundamental para evitar su fuga. Además, el Barça quiere protegerse de inversiones a saco roto. Si los jugadores deciden irse, sus pretendientes deberán abonar mayores cantidades para evitar la pérdida de capital invertido en los jugadores durante tantos años.