Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
El turcibí, la 'cocaína rosa' que triunfa en las fiestas ilegales durante la pandemia / EP

El tucibí, la droga sintética que triunfa en las fiestas ilegales

Esta sustancia, conocida como 'la cocaína rosa', se popularizó mucho durante los años 80 y 90, y ahora ha vuelto con fuerza

3 min

En los años 80 y 90, época de máximo esplendor de las drogas sintéticas, se popularizó el consumo de sustancias como las anfetaminas o las metanfetaminas. Y ahora, una de ellas ha vuelto con fuerza en las fiestas ilegales que se celebran pese a las restricciones dictadas por la pandemia del coronavirus.

Se trata del tucibí, la cocaína rosa, una droga perteneciente a la familia de las anfetaminas que se suele con consumir por vía oral, en pastilla, o por absorción. La sustancia tarda poco en hacer efecto, pero su duración tarda varias horas produciendo, entre otras cosas, alucinaciones visuales y auditivas a quienes la consumen.

No es una droga nueva

Según el diario ABC, el tucibí ha vuelto con fuerza. Su nombre proviene de la pronunciación de sus siglas en inglés, 2C-B, y es una de estas drogas sintéticas --elaboradas en un laboratorio y que no proceden de sustancias naturales-- cuya característica más diferencial es su color, el rosa

Se creó por primera vez en la década de los 70 en los Estados Unidos, sintetizado por Alexander Shulgin, y se comercializó con mucho éxito en el país tras la prohibición del MDMA o el éxtasis. No fue hasta 1994 cuando las autoridades americanas finalmente lo prohibieron, y posteriormente se expandió la decisión al resto del mundo.

Los efectos del turibí

Conocida también por nombres como Venus, Eros, Nexus o Polvo Rosa, el tucibí se ha ganado la fama como la droga de los famosos. Y es que su elevado precio, más elevado que el de la cocaína, no está al alcance de todo el mundo. Siempre ha estado asociada a las clases altas, aunque ahora se ha convertido en un habitual de las fiestas ilegales entre los jóvenes.

Desde CC Adicciones aseguran que el tucibí libera grandes dosis de dopamina, noradrenalina y adrenalina en el cerebro, lo que produce alucinaciones visuales y auditivas, percepciones de la realidad distintas, aumento de la conciencia, cambio del estado anímico o alteración de la percepción del espacio y tiempo. Por contra, sus efectos secundarios pueden producir taquicardias, cefaleas, vómitos, convulsiones e insomnio. Además, a largo plazo, puede llegar a provocar psicosis, alteraciones de la personalidad, infartos, ansiedad y depresión