Un niño de cinco años de la provincia de Guizhou (China) ha tenido que ser intervenido en el hospital tras tragarse hasta 123 bolas magnéticas mientras miraba la televisión.

El menor advirtió a sus padres de su acción, pero no dijo toda la verdad. Sólo confesó que mientras lo dejaron con su hermana de 12 años viendo la tele se tragó una sola bola.

Reacción de los padres

Los progenitores no tardaron en llevar al pequeño al médico, pero con la información facilitada, le dijeron que no había de que preocuparse, el cuerpo expulsaría el juguete de forma natural.

No sucedió. Pasaron cinco días y ni rastro de la bola. Los padres, preocupados, acudieron de nuevo al hospital para ver qué podían hacer.

Intervención

En el centro, Xiao Wu, que es como se llama el niño, fue sometido a una radiografía. Fue entonces cuando descubrieron la mentira. En su estómago había no una, sino un centenar de bolas magnéticas.

Tras someterse a más pruebas, el menor fue hospitalizado y sometido a una gastroscopia. En total, le extrajeron 123 bolas. El pequeño ya está a salvo, pero los médicos alertan que si hubieran estado más tiempo en el interior del chico podría haberle provocado una perforación intestinal.

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