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Hombre en el cementerio, en referencia a la posibilidad de morir de amor / CREATIVE COMMONS

Sí, está demostrado que también se puede morir de amor

Un estudio reciente comprueba que perder a la persona querida aumenta un 41% el riesgo de muerte cardíaca

4 min

Perder a un ser amado siempre es un trance difícil de superar. La tristeza, la nostalgia y la inquietud se convierten en un estado permanente del que resulta muy complicado salir. Algunas personas, incluso, afirman sin ningún atisbo de duda que jamás podrán sobreponerse a ello, comparando esa tragedia con su propia muerte.

La relación entre ambos hechos coge ahora más fuerza que nunca. Un estudio en la materia ha determinado que el fallecimiento de una pareja aumenta considerablemente el riesgo de sufrir un ataque cardíaco mortal.

Un corazón roto

En un período de tres meses después de la muerte del cónyuge, la persona que acaba de enviudar está más expuesta a factores de riesgo relacionados con enfermedades cardiovasculares. Este aumento de probabilidades también influye en un destino mucho peor: “morir a causa de un corazón roto”, según explican los investigadores.

Joven con el corazón roto / CREATIVE COMMONS

Joven con el corazón roto / CREATIVE COMMONS

El estudio, que ha sido publicado por la revista Psychoneuroendocrinology, asegura que aquellos que sufren una pérdida irreparable en su entorno más cercano presentan unos niveles altísimos de TNF-alpha y de IL-6, dos tipos de marcadores del sistema inmune que revelan el grado de inflamación del torrente sanguíneo. Esta situación afecta también a la variabilidad de la frecuencia cardíaca, en comparación con otros individuos que comparten sexo, edad, índice de masa corporal y nivel educativo, pero que no han atravesado una adversidad de semejante magnitud.

Riesgo cardiovascular y depresión

Los resultados de la investigación muestran un aumento de los marcadores inmunes, entre un 5% y un 7%, en aquellas personas que atraviesan un duelo reciente. El incremento también afecta a una enfermedad igual de problemática: la depresión. La mayoría de miembros de la muestra tenían síntomas propios de dicha dolencia. También ha quedado en evidencia que no existe relación alguna entre el sexo del doliente y el grado de exposición: tanto hombres como mujeres sufren en igual medida.

Imagen de un cementerio / CREATIVE COMMONS

Imagen de un cementerio / CREATIVE COMMONS

Los responsables del estudio esperan que con su hallazgo la comunidad médica comprenda mejor los mecanismos biológicos vinculados al duelo, para así crear tratamientos psicológicos o farmacológicos mucho más específicos. "Aunque no todas las personas en duelo corren el mismo riesgo de sufrir un ataque cardíaco, es importante señalar que el riesgo existe", asegura Chris Fagundes, autor del estudio y profesor de Psicología de la Facultad de Ciencias sociales de la Universidad de Rice. "En nuestro trabajo futuro, buscamos identificar qué viudos y viudas están en mayor riesgo y cuáles son resistentes a las consecuencias fisiológicas negativas del duelo", añade.