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Andrea Janeiro en una foto de archivo

Andrea Janeiro pide a los medios que respeten su intimidad

La hija de Belén Esteban no aguanta el acoso mediático que sufre y pide respeto a su privacidad

3 min

Andrea Janeiro Esteban, más conocida como 'Andreíta', cumplió 18 años en julio de 2017 y ha decidido empezar el 2018 con un propósito claro: evitar a los medios de comunicación. Desde que cumplió la mayoría de edad la hija de Belén Esteban se ha visto sometida a una fuerte presión mediática provocada por su madre, que ha ido contando durante estos 18 años las dificultades con Jesulín y cómo esto afectaba a la vida de su hija con el torero.

Andreíta cree que ella no es culpable de la exposición mediática a la que ha sido sometida por parte de sus padres, o al menos no de forma voluntaria, por lo que ha pedido a los medios que respeten su su derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen para poder tener una vida normal como cualquier chica de 18 años. 

El comunicado, emitido a través de sus representantes legales de Garrido Abogados, fue publicado este miércoles y continúa la línea marcada por su madre de querer alejar a su hija de los focos una vez cumplida la mayoría de edad.  

Estas fueron sus palabras:

"Con motivo de la presión mediática a la que me estoy viendo sometida, muy especialmente desde que alcancé la mayoría de edad, quiero pedir públicamente a los medios que pongan fin a dicha situación y a la vulneración de mis derechos al honor, la intimidad y a la propia imagen que se viene produciendo a lo largo de los últimos meses.

Soy consciente de que tanto mi madre (Belén Esteban) como mi padre (Jesús Janeiro) son personajes públicos, pero, aun cuando lo respeto profundamente, por mi parte nunca he participado de ningún modo en esa exposición pública. He sido, y soy, coherente y consecuente con mi voluntad de permanecer ajena a los focos, y trato de preservar mi intimidad en la medida de lo posible pese a mis específicas circunstancias familiares.

Por todo lo anterior, ruego, y agradeceré, que se respete mi deseo, y mi pleno derecho, de vivir en el más estricto anonimato; reservándome, en caso de no ser así, las acciones legales que procedan para salvaguardarlos»".