Gerard Piqué ya se encuentra en Barcelona. Tras su breve pero lujosa estancia en Miami para ver a sus hijos, el deportista ha pisado tierra catalana y su rostro era, cuanto menos, serio.

El viaje es largo, pero el exjugador blaugrana lo ha disfrutado. Han sido cinco días, en los que se ha alojado en un hotel donde la habitación cuesta 1.000 euros por noche, pero estaba cerca del colegio de sus hijos y estaba allí con ellos.

Del lujo a la calma

Durante esta primera visita no han faltado los baños en la piscina, las largas jornadas al sol compartiendo risas y buenos momentos, y las salidas a reconocidos restaurantes, entre ellos una famosa pizzería napolitana con numerosas imágenes de Maradona colgadas en sus paredes. También se rumorea que el catalán ha visitado algunos inmuebles para alquilar en sus próximas visitas.

Pero la llegada, al menos de momento, no ha sido tan dinámica. Piqué llega a Barcelona con rostro serio, una pequeña maleta y ropa cómoda e informal. Ha conseguido esquivar a las cámaras y pasar desapercibido a su llegada. Eso sí, le esperaba su novia, Clara Chía.

Encuentro

El presidente de la Kings League va retomando la normalidad y se ha visto con su pareja. Pero el rostro le delata. Muy serio, el exfutbolista ha guardado silencio y ha evitado dar ningún detalle sobre su reencuentro con sus hijos, dejando en el aire cómo vio a los pequeños y qué tal lo han pasado en Miami.

El acuerdo de separación al que llegó con Shakira establece que el exdefensa del FC Barcelona puede ver a los niños un total de diez días al mes, además de las fiestas escolares y el 70% de las vacaciones de verano, que comenzarán a finales de mayo.