El cordobés Alberto Ammann (Argentina) regresa a las pantallas con otro papel lleno de acción en La noche más larga, un thriller carcelario que si bien por el género y su protagonista puede hacer pensar en Celda 112 va mucho más allá. Los problemas morales que vive Hugo, el protagonista, es casi lo que mantiene más tenso al espectador y le cuesta empatizar y no con sus acciones.

El actor por eso “lo tenía bastante claro: si lo que más quieres en el mundo está amenazado, vas a luchar incluso poniendo tu vida en entredicho. Por eso no tuve que pensar demasiado”, confiesa en entrevista con Crónica Directo. Claro que es consciente de que “habría debates con sonrisas”, bromea.

Trama

Hugo es funcionario en una prisión psiquiátrica que en Nochebuena, justo cuando tiene a sus hijos en casa, lo llaman para que supervise un operativo especial ya que han detenido al peligroso asesino, Simón Lago, y lo van a llevar al centro. Más allá de enfrentarse con el malestar de sus hijos y de su expareja, va a tener que lidiar con mucho más.

El protagonista se enfrentará con un comando que se dirige a la cárcel para acabar con la vida del criminal. Él, en cambio, hará lo que sea para que el detenido siga vivo.

Alberto Ammann y Luis Callejo en 'La noche más larga' / NETFLIX

Atractivo

“Lo que más que interesó fue lo bien escrito guión, con un realismo interesante. Y siempre me pongo en la piel del espectador y me di cuenta que me ponía en el personaje de Hugo y el resto de personajes”, reconoce Ammann, quien trabajó intensamente el papel. “Nos reunimos con una psiquiatra especializada, porque en España apenas queda una prisión psiquiátrica. Tuvimos charlas con ella y nos dio muchísima información de cómo los funcionarios y los médicos abordan determinadas situaciones límites y el protocolo que hay que saber”.

El actor disfrutó mucho con este personaje precisamente por eso. ¿Pero no acaba uno estresado cuando se mete en un papel tan intenso? “A mí lo que más me estresa es la presión de hacer bien mi trabajo. Lo he mirado y trabajado y ahora trato de relajar ese aspecto y no ser tan severo conmigo mismo”, responde.

Estrés y actuación

¿Y qué hay del estrés de los actores? ¿Lo padecen? “Sí. En esta profesión, cuando te ofrecen un trabajo y otro lo mejor es decir sí. Cuando es un material interesante, claro”. El problema es que aceptarlo casi todo tiene sus consecuencias.

El argentino reconoce que debido a eso ahora tiene seis proyectos por estrenar. “Eso significa que no he parado y se trabajan muchas horas, lo que implica un esfuerzo físico importante. Eso es lo que más me estresa, no tanto las circunstancias por las que pasa el personaje. Interpretar a Hugo no me daba estrés”.

Poster de 'La noche más larga'

Sin temores

Tampoco le preocupa que la serie refleje una dinámica de la policía algo turbia, con comandos dedicados a actividades algo extremas. “No sé si existen esos grupos, pero Villarejo está ahí. Es un clásico en todo el mundo. En Argentina existía la triple A. No me parece que se plantee nada increíble al contar que esa patrulla exista”.

Ammann tiene otras preocupaciones, en cambio. Él es profesor en una escuela de interpretación junto a su pareja y algo del panorama actual que no le hace mucha gracia. Admite que “en los países donde han entrado las plataformas la producción ha subido muchísimo”, el problema, para él, es que “no ha pasado lo mismo con las actrices y actores, porque hay muchos chavales y chavalas instagramers o famosos en redes sociales que, de pronto, llevan el peso de personajes en series y películas. Es defendible desde el punto de vista del marketing pero me apena porque hay gente de muchísimo talento que no está trabajando. Porque una cosa es que te den un papel de guapo o guapa y que se ajusta a ti puedes hacer un trabajo digno, pero si has de componer personajes estás en pelotas porque no sabes cómo hacerlo. Eso es lo que te dan los estudios".

--Pregunta: Cada vez son más los actores que denuncian esta situación. Usted es profesor y lo ve, ¿pero cómo se vive cómo actor?

--En mi caso con mis 43 años llevo dedicándome a la profesión desde que empecé. Con altos y bajos pero no he tenido que ponerme a vender carne, por ejemplo. Pero te mella la energía. Hay una situación de crisis de actrices y actores muy difícil de sostener. Además hay una ley aprobada hace cuatro años por el Senado que se encarga de la intermitencia de los trabajos de los actores y no está puesta en marcha. Eso me apena. Conozco gente con mucho talento que no consigue encontrar un espacio donde mostrarlo. Es verdad que las empresas quieren hacer dinero y una chica y un chico guapo que puedan decir un texto y sostener un personaje, les vale. Pero si uno no está con los pies en el suelo y tiene un éxito muy grande lo pasan mal. Hay muchos casos de depresiones, ansiedad porque se encuentran verdes, sin herramientas para enfrentarse a esos personajes más difíciles cuando les llegan.

--En este caso, 'La noche más larga' está repleta de actores de gran calidad. ¿Cómo ha sido el trabajo con ellos?

--Buenísimo. Me he divertido muchísimo con ellos. Con Luis Callejo, con quien he compartido mucho, nos lo hemos pasado muy bien. Con todos. Y allí es donde se nota la diferencia, porque trabajar con gente que tiene recursos te retroalimenta, puedes hablar con ello sobre el abordaje de la escena y se dan actos generosos. Algo muy diferente a tener enfrente a una persona que no sabe qué hacer.

--¿Y en su caso, cómo abordó a su personaje?

--Yo siempre me fijo y robo gestos, energías miradas de personas en las que me fijo. No puedo decir nombres y apellidos en este caso porque es gente cercana, pero también me fijo en gente de la calle. De repente, veo un personaje en la barra de un bar que hace un gesto y me lo guardo en la memoria.

--Eso habla de la capacidad como actor de ser un observador de la realidad, ¿Cree que es indispensable?

--Estoy convencido que sí, aunque cada uno con sus herramientas hace su viaje. Para mi, un actor debe observar la vida con profundidad y detenimiento, porque es allí donde están no sólo las respuestas sino las preguntas que uno se hace para enfrentar a un personaje que parece que no tiene nada que ver con uno mismo. Aunque siempre hay algo.

Alberto Ammann en 'La noche más larga' / NETFLIX

--De hecho, esa capacidad que tiene lo ha llevado a trabajar en Los Ángeles, Argentina, Francia... ¿se lo esperaba?

--Nunca lo pensé. A mis 28 años, con cuatro años de estudios de interpretación en Argentina y tres en España, un amigo me dijo que debería buscarme un plan B porque esto es muy difícil. Y le dije: no, no hay plan B. 

--Y ahora forma actores. ¿Cómo ve estas nuevas generaciones de actores?

--Los que deciden estudiar vienen muy convencidos y son especiales. Tienen una cabeza muy interesante. Es cierto que hay muchos medios y que bombardean con bastante información pero la manejan de forma bastante sorprendente.

--¿No hay temor por eso a que esta información y que las plataformas en su día estalle y desaparezcan?

--No, miedo no. Es cierto que hay un boom de series y me da pena que la gente no vaya al cine, pero es lo que pasa ahora. Ahora compras un televisor y va con tres o cuatro enlaces directos a las plataformas grandes. Luego está Filmin, que me parece estupenda porque ofrece cine y series que ni puedes ver en ningún lado. Además, cuando vas por el mundo ves otras. Y sí, algunas caerán y otras sobrevivirán. Es un ciclo vital, pero espero que vuelva el cine renovado de alguna manera.

--¿Entonces no teme la muerte del cine?

--No. Al lado de donde vio hay una tiende que vende cintas de cassettes. Hay una bajada de asistencia a las salas y muchas han cerrado, pero creo que nos vamos a cansar de estar en casa viendo cine.