Representante de España en el festival de Eurovisión en 2014 y concursante en el programa musical Factor X del Reino Unido, Ruth Lorenzo estrena su nuevo sencillo, Crisálida. La canción, después de Miedo, es el segundo adelanto del proyecto discográfico más importante de la artista hasta el momento. 

El nuevo adelanto muestra a una Ruth más icónica que nunca, madura y sofisticada, tras vivir un proceso de renacer personal y musical. Con un marcado sonido internacional, el single habla de la valentía y la autenticidad de vivir una vida libre, sin nada que perder. 

La cantante reflexiona sobre el significado de la autodeterminación en Crisálida y la lucha personal que ha tenido que atravesar para llegar a ser quien es hoy. Una lucha para entrar en su propia crisálida y emprender los 10 pasos hacia la pura libertad.  

--Pregunta: ¿Cómo nació 'Crisálida'? 

--Respuesta: La canción la escribí hace más de un año y medio, y tenía claro que tenía que marcar un antes y un después en sonido y concepto. La compuse en Inglaterra con los productores con los que normalmente trabajo allí y salió en una noche. 

--Un 'single' muy potente, ¿no? 

--Sí, tenía que sonar a declaración de intenciones. Aparte, en esta época en la que es todo un reto lanzar música y en un momento en el que quiero seguir apostando por mi carrera, no podía ser de otra manera. 

--¿De qué habla? 

--Era algo que sentía en el aire, un tipo de mensaje que creo que tiene un gran valor y que sentía muy necesario para mí y que en algún momento podría ser de valor para otros. El tema va de conocerte a ti, de saltar al vacío y de no tener miedo a perderlo todo, porque no hay nada que perder. Simplemente ser tú con todas las consecuencias y todos los beneficios que conlleve. 

Portada de 'Crisálida' / VICART

--Sería una continuación de su anterior sencillo 'Miedo'. 

--He hecho algo que se llama “construyendo la crisálida”, que son los “10 pasos hacia la pura libertad”. Entonces el primer paso hace referencia al miedo, el segundo paso es arriesgar y matar a tu ego, no tener nada que perder y ser tu yo esencial. 

--Y estos 10 pasos serán luego el disco. 

--Sí. Es un disco conceptual que artísticamente tiene un mensaje global, tienes que ir descubriéndolo. 

--¿Cree que ha pasado por los 10 pasos hacia la pura libertad? 

--Creo que no he llegado al final de los pasos, yo diría que estoy por el paso ocho. Es curioso porque esta misma conversación la he tenido con amigos míos, que están en diferentes etapas de su vida, y cuando lo escuchamos juntos vemos en qué momento estamos cada uno. Cuando los artistas hacemos nuestro trabajo es para luego ponerlo a la gente y compartirlo. 

--Explica que 'Crisálida' es una batalla contra tu propio yo y luchar hasta llegar a tu esencia. ¿Cree que la canción es su esencia? 

--Creo que es una buena raíz porque no somos una sola cosa. Pienso que los seres humanos tenemos capacidad de desarrollarnos en muchos ámbitos y aprender muchas cosas diferentes de nosotros mismos. No podemos limitarnos, pero sí podemos definirnos, y esa es la clave para mí. Si hablamos musicalmente, el concepto y el sonido de la canción sí es mi esencia. A través del disco se podrá ver que todas [las canciones] tienen un entrelazado y que todas siguen una evolución entre sí que tiene una coherencia total.  

--Sintió que su subconsciente le estaba queriendo decir algo antes de componerla. 

--Sí. Cuando entras en proceso de composición y te tiras un año escribiendo canciones, te das cuenta de que sin querer vas repitiendo algunas palabras. Muchas veces nos metemos en la rutina decir “no voy a hablar sobre eso”, y obvias esos términos que te van saliendo de manera natural. Pero esta vez quise hacerlo de una manera mucho más orgánica. Me escuché en los pequeños detalles y vi qué tenía que decirme mi subconsciente. 

--¿Cuáles eran esas palabras que se repetían? 

--Todo tiene que ver con la libertad. Es inevitable que estas cosas pasen cuando te escuchas. Hay una canción en la que digo una frase exacta que luego es el título de otro tema y entonces van entrelazados entre sí. Es como un bosque de canciones. En cuanto al sonido, la guitarra eléctrica es la que más resalta en casi todos los temas. He eliminado prácticamente la mayoría de los sonidos de piano porque, por algún motivo, sentía que no tenía que estar presente.  

La cantante Ruth Lorenzo / VICART

--En cuanto al estilo, ¿cree que ha encontrado justo lo que quiere hacer?  

--A mí me encanta explorar y ver cuál es mi límite, retarme a mí misma. Este disco no va a ser de un estilo solo, pero siempre va unido por un sonido que es similar. No hay nada que odie más que un disco que repita la misma canción una y otra vez, y suele pasar. 

--Ha sido un proceso largo de grabación. 

--Sí. Tenía notas de audio antiguas que yo había olvidado completamente porque había compuesto otras canciones, pero justo antes de empezar a grabar hicimos una sesión de escucha y quité cuatro temas del repertorio que había cerrado, pero metí alguna de esas notas de audio. Incluso compuse nuevas canciones desde cero. Todo ese proceso de escucharme a mí misma tenía que ser exacto y no podía dejar nada en el disco que no me representase del todo. 

--En lo personal, ¿qué significa para usted 'Crisálida'? 

--Soy yo misma. En el videoclip pone solo Ruth, sin el apellido, porque es mi yo más personal. He hecho un trabajo muy introspectivo y quiero que se me llame por mi nombre de pila. De tú a tú, todo es mejor. 

--En el vídeo aparece junto a cuatro niñas y hacen una especie de ritual. ¿Qué significa? 

--El videoclip lo grabamos en Alella con un equipo increíble. Las chicas me representan a mí: Joana es mi yo más pequeño; Andrea encarna mi adolescencia; Julia, que también es la coreógrafa, interpreta una Ruth más adulta; y luego yo misma a mí en la actualidad. Fue un trabajo muy bonito que tuvimos que hacer las cuatro y todas conectamos. En especial, para mí la más valiente fue Joana, la pequeñaja. Hizo un papelón y me enamoré de ella. Me hizo mucho de espejo y fue la que más me impulsó hacia mi esencia natural. 

--Muy emocionante. 

--Sí. Cuando hicimos la danza ritual todas juntas tuvimos un momento de conexión. Yo veía en ellas un linaje de mujeres poderosas, llenas de esencia, y fue muy bonito ver esa representación en las cuatro. 

 

 

Videoclip de 'Crisálida' de Ruth Lorenzo / YOUTUBE

--¿Cómo han sido los últimos años de su vida? 

--Han sido años de cambios, y cambios no son fáciles. Yo he sido una persona que me he mudado muchas veces de país y los cambios para mí son algo habitual. Lo que pasa es que, muchas veces, cuando vienen procesos de cambio, tomamos decisiones sin pensar. 

--¿Cómo afrontó esos cambios? 

--Cuando hay un proceso de cambio y hay un silencio, queremos llenar el silencio de cosas que no tienen sentido. Sin embargo, si dejamos que el espacio vacío se quede deshabitado y escuchamos lo que pensamos en realidad, conseguimos trazar el camino a seguir. Yo necesité sentir ese vacío para escuchar lo que me tenía que decir la vida. Es fundamental tener ese periodo de tiempo en el que puedas entrar en tu crisálida para encontrar tu camino y emprender esos 10 pasos a la libertad. 

--Este año inicia también una aventura televisiva en 'Veo cómo cantas'. 

--Sí. Es un formato súper chulo porque no soy jurado como tal, soy asesora, lo cual me encanta. No me gusta juzgar a gente que se sube al escenario y tiene nervios, porque no se puede valorar a una persona por dos minutos en televisión. Pero este programa es muy diferente y muy divertido porque no tiene la tensión de un talent, pero vemos a gente cantar que nos deja boquiabiertos para bien y para mal. 

--¿Cuál es su función en el programa? 

--Yo estoy de investigadora privada. Tengo que investigar qué cantantes son los impostores y ayudar al concursante que va a descubrirlos. En alguna ocasión me he equivocado, me han engañado, me la han metido doblada y en otras ocasiones he acertado y han salido beneficiados. 

--Durante la pandemia la tuvimos cantando en los balcones, animando a la gente. ¿Cómo vivió esos momentos? 

--Tengo unos vecinos maravillosos y cada uno amenizaba su manera el encierro. Algunos hacían pancartas y las colgaban, otros ponían música... La verdad que mi actuación surgió un poco de la nada. Yo estaba ensayando en casa y cuando canto ópera se me oye bastante. Entonces, los vecinos empezaron a salir a los balcones, pidieron más canciones, y como yo no estaba preparada les prometí un concierto por la noche. Dentro de toda la situación tan inverosímil que estábamos viviendo, un poco de empatía era clave. 

 

 

Ruth Lorenzo canta en su balcón durante el confinamiento / TWITTER

--¿Cree que la cultura está siendo uno de los sectores más afectados? 

--Todos los sectores están sufriendo de una manera u otra. Yo por quien peor lo paso es por todo el equipo que hay detrás de un artista, porque al final la cantante es la cara visible, pero me encantaría tener unas alas gigantes para refugiar a todo mi equipo y que ninguno tuviese que pasar ningún tipo de necesidad. Hay todo un sector muy vulnerable que pienso que está resistiendo y espero que cuando las puertas de todos se vuelvan a abrir se nos apoye y se nos den lugares donde poder reactivar toda nuestra industria. 

--Y menos mal que con la música existe el 'streaming'.

--Claro, es una manera de mantenerte conectado al público que al final para nosotros es la satisfacción más grande. La gente está esperando a que se hagan conciertos y eso es fundamental para que los artistas podamos recibir el feedback.