Menú Buscar
Silla de una iglesia / PIXABAY

El obispo de Barcelona se sienta en la silla más antigua de la ciudad

Una investigación arqueológica descubre que el asiento de la catedral de Barcelona reservado para el alto cargo eclasiástico tiene diez siglos de antigüedad

María Díaz
5 min

Con motivo de la IV Jornada de Basílicas Históricas de Barcelona, la Facultat Antoni Gaudí de Historia, Arqueología y Artes Cristianas ha realizado un estudio en la catedral de Barcelona gracias al cual se ha localizado la silla más antigua de la ciudad.

Se encuentra en el altar mayor de la Catedral y es la silla del obispo, conocida en el argot especializado como cátedra. Hasta ahora los investigadores databan su origen en la época gótica pero los análisis del equipo arqueológico de la Facultat Antoni Gaudí han demostrado que pertenece a la época romana, en concreto, al siglo XI.

Mármol romano

Julia Beltrán e Isabel Rodà son las responsables del estudio arqueológico. Ellas han sido las que han descubierto que los registros históricos del origen de la que ahora se conoce como la silla más antigua de Barcelona estaban errados, y estiman que data del año 1058.

Los indicios procedentes del Imperio Romano que Beltrán y Rodà han encontrado en el asiento pontificio son las piezas de mármol de su estructura original. Seis bloques de mármol que, según las expertas, proceden de las canteras de Carrara y Proconnesio. Estas piezas de piedra fueron utilizadas en la construcción de la cátedra como aprovechamiento de materiales, que según las arqueólogas, era una práctica muy común en aquella época.

Otros descubrimientos en la catedral de Barcelona

Además de la milenaria silla del obispo, los análisis del equipo experto de la Facultat Antoni Gaudí ha hecho otros descubrimientos arqueológicos de gran valor histórico. Uno de ellos tiene que ver con la sepultura de Santa Eulalia, patrona de Barcelona. El ángulo inferior izquierdo de la placa (también de mármol reaprovechado como la cátedra) con las inscripciones sobre el traslado de los restos mortales de Santa Eulalia de la Basílica Santa María del Mar a la catedral de Barcelona, no acaba en pico, sino que tiene una forma circular.

Imagen del interior de la Catedral de Barcelona / JOSEP RENALIAS- WIKIMEDIA COMMONS

Imagen del interior de la Catedral de Barcelona / JOSEP RENALIAS - WIKIMEDIA COMMONS

Esto quiere decir que la placa dejaba abierto un hueco por el que los visitantes introducían toda clase de elementos dentro de la sepultura para obtener lo que las arqueólogas responsables de la investigación denominan reliquias de protección. Las responsables del estudio de arqueología cuentan que lo más habitual era que la gente introdujera ropa, en muchas ocasiones empapada en aceite, para que tocara los restos mortales de la santa declarada como mártir, lo que para ellos significaba que la ropa u objetos que hubieran estado en contacto con Santa Eulalia quedaban protegidos. Hasta este momento no había constancia de que esta práctica de cristianos de toda condición social y procedencia se hubiera llevado a cabo con los restos de la patrona de la Ciudad Condal.

Sobre una antigua casa principal romana

Según los expertos arqueólogos, la catedral de Barcelona se levanta sobre una antigua casa romana que servía de centro de congregación para los cristianos antes de que el Imperio Romano reconociera el cristianismo como religión. Si a esto se le suma el hecho de que la propia Ciudad Condal tiene un origen romano, está justificado que los arqueólogos opinen que aún quedan muchos objetos y reliquias históricas por descubrir en la Catedral y en sus alrededores. De momento no se han emprendido tareas de excavación bajo el suelo del edificio católico que aporten información nueva o desmientan los registros existentes, como ha ocurrido con la cátedra o silla más antigua de Barcelona.

A pesar de que no se hayan realizado grandes excavaciones arqueológicas, sí se comenzado a explorar lo que puede albergar la Catedral bajo sus cimientos. Con una antena de 400 MHz se ha logrado alcanzar una profundidad de tres metros con el objetivo de estudiar mediante georradar la superficie que queda fuera del alcance de la vista de los expertos. La inmersión ha obtenido muy buenos resultados, ya que se ha encontrado lo que, a priori, se ha catalogado como uno de los ábsides de la antigua Catedral. Además de parte de la bóveda, la antena ha localizado otras estructuras que aún están por definir.