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Alimentos cultivados por uno mismo, propio del Fugu como estilo de vida / Markus Spizke en UNSPLASH

¿Qué hay de nuevo en estilo de vida? Fugu, la tendencia traída de China

Esta corriente predica la vuelta a lo tradicional y a lo natural como imperaba hace décadas

Victoria Herrero
6 min

A la hora de seguir un estilo de vida, uno puede ser fiel a sus propios preceptos o bien seguir aquellas modas o corrientes que prometen un cambio en pro de mejorar el bienestar o la paz interior de esa persona. Así pues, si hace unos años se llevaba eso del Hygge danés (también incluso a la hora de decorar una vivienda), ahora lo que se lleva responde al nombre de Fugu y viene de China. 

En este caso se trata de una tendencia de vida, que traducida al castellano podría ser algo así como pez globo, y que traslada a la vida de cada uno esa vuelta a la tradición milenaria asiática. Además, esta corriente que ya siguen muchos de la generación millennial, se basa en el contacto con la naturaleza y en la vuelta a lo artesanal, a lo de toda la vida. 

Una chica posa delante del huerto de su casa / COMERCIO LOCAL
Una chica posa delante del huerto de su casa / COMERCIO LOCAL

¿En qué consiste el Fugu?

Según los preceptos de este estilo, se trata de adoptar un modo de vida más cercano a lo que se vivía hace décadas. Esto es, cambiar el vertiginoso ritmo de vida que muchas personas siguen hoy en día, sobre todo aquellas que viven en grandes ciudades y espacios urbanos, por una vuelta a los orígenes y la vida que se hacía en el campo. Esto es, llevar un ritmo más tranquilo, modificar los hábitos alimentarios para apostar por el cultivo ecológico (desterrando los procesados).

Pero hay mucho más entre aquellos que han adoptado el Fugu como su leitmotiv de vida. Algunos incluso se encargan de cultivar sus propios alimentos, que luego consumen (sobre todo frutas y verduras), y dedicar buena parte de su tiempo libre a estar en pleno contacto con la naturaleza y disfrutar de todo lo que ésta les ofrece. 

Un cambio de 360º

Si a uno le convence esta nueva filosofía y quiere dar un giro de 360º a la vida que venía llevando hasta el momento, basta con seguir una serie de pasos que irán amoldándose de manera intuitiva. Así pues, algunos de estos pasos en pos de volver a lo tradicional, según el Fugu, pueden ser pasarse a una alimentación basada en ingredientes naturales y donde se respete en todo momento el proceso de cultivo y elaboración, disfrutar del contacto con la naturaleza, apostar por el comercio local y por los productos de artesanía...

Dicho de otro modo, sería como basar la satisfacción personal en ser autosuficiente y empezar desde cero con lo más básico que se pueda necesitar para vivir. Un recuerdo al pasado, a ese momento nostálgico y que está arrasando en muchas de las publicaciones que esta generación hace en redes sociales como Instagram. 

Otras tendencias de vida

Esto es lo que ahora se lleva, pero antes del Fugu fue el momento, como ya se ha dicho, del Hygge, que venía del Dinamarca y que sobre todo se basaba en disfrutar de las pequeñas cosas, o el Lagom sueco, que era similar y que especialmente busca el equilibrio interior personal. Así, en el caso de Hygge, esta filosofía es nada más y nada menos que la búsqueda de la felicidad tal y como la entienden en este país escandinavo, y donde ese bienestar se traslada también al diseño y la arquitectura

Una meta que para los seguidores de esta corriente nórdica se encuentra en pequeños gestos de la vida cotidiana y que pueden ayudar a encontrar esa calma y esa paz interior. Por ejemplo, tomar un café mientras se lee a la luz de una chimenea o tener una agradable charla con la pareja mientras se toma relajadamente una copa de vino. Momentos que inciden en esa esencia de lo acogedor, lo cálido y lo amable.

Tomarse una taza de café tranquilamente como parte de un estilo de vida / Sixteen Miles en UNSPLASH
Tomarse una taza de café tranquilamente como parte de un estilo de vida / Sixteen Miles en UNSPLASH

El modo sueco

En consonancia con la anterior tendencia, el Lagom sueco no es que sea muy diferente (se busca el equilibro en la vida), ya que a lo que aspira es a compensar las necesidades que tiene cada individuo de tal manera que esto lleve consigo una invitación a la paz y a la plenitud siendo más conscientes de sus emociones o de su cuerpo.

Todo es intentarlo. Por eso, si se quiere adoptar esa filosofía es importante apostar por un consumo consciente, sostenible, ético y local; con predominio de productos de temporada en el caso de la alimentación. Un equilibrio vital que también se traslada al cuidado y respeto por el medio ambiente, a la apuesta por una decoración más minimalista y sencilla o a seguir los preceptos para llevar una vida más slow donde se ofrezca la conjugación perfecta entre trabajo, familia y ocio.