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Casas del Onyar en Girona / PIXABAY

Diez visitas imperdibles que hay que hacer en Girona

La Força Vella, las Casas del Onyar, la Catedral o Sant Martí Sacosta son algunos de los lugares más populares de Girona

18.09.2018 12:49 h.
6 min

Cataluña ofrece numerosas ciudades que merece la pena visitar. Una de ellas es Girona, que destaca por ofrecer la posibilidad de recorrer más de dos mil años de historia  simplemente dándose un paseo por sus calles. Desde la Oficina de Turismo gerundense quieren recomendar a todos los turistas diez lugares imprescindibles que todo el mundo debería contemplar para enamorarse de Girona.

  • Força Vella: En el siglo I a.C., los romanos levantaron una poderosa fortaleza que trazaba un perímetro casi triangular. Una especie de acrópolis, la Força Vella, muy bien protegida por muros construidos a base de grandes sillares de piedra. Fue el primer recinto de la ciudad, inalterado hasta el año 1000 y perceptible aún hoy en algunos paramentos de las murallas.

Detalle de la fachada de la Catedral de Girona / PIXABAY

Detalle de la fachada de la Catedral de Girona / PIXABAY

  • Catedral: En el lugar más genuino de la Força Vella se alza la Catedral. Construida entre los siglos XI y XVIII, se configura a partir de un conjunto de muros y espacios de estilos diferentes, desde el románico (claustro y torre de Carlomagno) hasta el Barroco de la fachada y la escalinata. Su elemento más singular es la gran nave (siglos XV-XVI), que constituye el espacio gótico abovedado más ancho del mundo (23 metros).
  • Casas del Onyar: Girona está bastida en piedra y ofrece espectaculares imágenes de plazas porticadas y callejones empinados. Destacan especialmente las casas del Onyar (el río que cruza la ciudad), pintadas con colores vivos y que, con la Catedral y Sant Feliu al fondo, constituyen la imagen más emblemática de Girona.
  • Sant Pere de Galligants y Sant Nicolau: La monumentalidad del templo, de planta basilical, y el interés iconográfico de los capiteles de la nave central y del claustro de este monasterio benedictino (siglo XII), conforman uno de los conjuntos románicos más notables de Cataluña junto con la cercana capilla de Sant Nicolau.
  • Basílica de Sant Feliu: La que fuera primera catedral de Girona, papel que desempeñó hasta el siglo X, es uno de los edificios góticos más representativos de la ciudad, sobre todo por su esbelto campanario (siglos XIV-XVI). De aspecto acastillado, la cabecera románica se completó con las naves góticas y la fachada barroca (siglos XIII-XVIII). Su interior conserva destacadas obras de arte, como los ocho sarcófagos paganos y paleocristianos (siglo IV) y el Cristo yacente (siglo XIV) del maestro Aloi.
  • El barrio judío: Una de las áreas más emblemáticas de la Força Vella es el call, formado por un laberinto de estrechos callejones y de patios que mantienen el aura de los tiempos medievales. Se trata de una de las juderías mejor conservadas del mundo y una muestra evidente de la importancia que tuvo la cultura judía en Girona.

La Rambla de la Llibertat / OFICINA DE TURISMO DE GIRONA

La Rambla de la Llibertat / OFICINA DE TURISMO DE GIRONA

  • La Rambla de la Llibertat: Urbanizada en el siglo XIII para la celebración del mercado, la Rambla es un magnífico espacio alargado paralelo al río Onyar cuyo elemento más característico son los soportales, de techos bajos y arcadas desiguales, y que ha sido desde antiguo el principal centro comercial y de ocio de Girona. En la Rambla se concentran varios edificios de interés, como la Casa Norat (1912), con una notable fachada modernista.
  • La plaza del Vi: Espacio muy concurrido delimitado por soportales, por el denominado Palacio del General, edificio gótico-renacentista que fue la sede de la administración de la Generalitat en las tierras de Girona durante los siglos XVI y XVII; y por el Ayuntamiento y el Teatro Municipal, destacado coliseo ochocentista entre los más interesantes de Cataluña.
  • Sant Martí Sacosta: Girona ha conservado intactos numerosos rincones medievales y modernos de una atmósfera y una belleza excepcionales donde el tiempo parece haberse detenido. Es el caso del espacio enmarcado por la iglesia del antiguo convento de Sant Martí (siglo XVII), con la fachada y las escaleras barrocas que la preceden, y la Casa-Palacio Agullana (siglos XVI-XVII), cuyo gran arco cubierto y oblicuo constituye una de las imágenes más singulares de la ciudad.
  • Plaza de la Independència: Proyectada por Martí Sureda en el solar del antiguo convento de Sant Agustí, es la plaza por excelencia de Girona, un espacio porticado de gusto neoclásico muy concurrido debido a la presencia de numerosos restaurantes. En su centro se alza, desde el año 1894, el monumento Girona, 1809, dedicado a los defensores de la ciudad y obra del escultor Antoni Parera.
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