El ruinoso complejo actual ha sido fruto de diferentes modificaciones y ampliaciones que se han ido realizando sobre la finca a lo largo de los siglos, siendo las últimas construcciones en el inicio del siglo XX; sin embargo, para conocer su origen hay que hacer un viaje en el tiempo.

Los años de construcción de la mansión abarcan entre 1886-1900 y se encuentra en Sils, Girona: hablamos de la Masía Can Busquets.

A finales del siglo XIX Rafael Baster y Llagostera y Victoria María de Robert y Suris adquirieron el lugar como finca de recreo. La enorme finca tenía una capilla, una casa para el servicio, una escuela infantil y unos lujosos salones.

Entonces empezó la Guerra Civil y la gente del pueblo hablaba de tiroteos en la finca entre el bando sublevado y el republicano. Tras caer la casa en estado de ruina en los 50, fueron muchos los que se acercaron a ella atraídos por el halo de misterio que la rodea. Dicen que en las noches se oyen sonidos de disparos y voces de niños; de hecho, se han recogido algunas psicofonías tanto en castellano como en catalán. Otros afirman que al pasar por la propiedad las motocicletas se detienen y no consiguen arrancar hasta abandonar la finca.

La ruinosa Villa 

Hay que ir con cuidado al adentrarse en lo que fue esta imponente mansión, ya que aunque su exterior todavía muestre signos de lo que un día fue, el interior está en un estado extremadamente decrépito. 

El interior todavía conserva algunos detalles dignos de admirar, como el establo y ciertos elementos tales como las ventanas esculpidas en los muros.

La entrada a la pequeña capilla está prácticamente cubierta por la naturaleza, al igual que la fachada principal. Algún pequeño pasillo interior todavía es transitable, aunque probablemente no por mucho tiempo.

¿Te atreverías a visitarla?

Masía Can Busquets Buscadores de Fantasmas

 

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