El 21 de junio se instauró en España la nueva normalidad y con ella la apertura de fronteras y la libertad de movimientos de los ciudadanos por todo el país. Además, el hecho de que coincidiera con el inicio de las vacaciones para gran parte de la población hizo que las previsiones fuesen algo esperanzadoras. El turismo es vital para un país como España y recuperar la actividad se antoja necesario para la economía nacional. Sin embargo, los datos demuestran que todavía queda mucho trabajo por hacer.

AENA acaba de publicar los datos referencias al tráfico de viajeros en el mes de junio 2020 en toda su red de aeropuertos españoles y las cifras, todavía siguen siendo alarmantemente bajas. El aeropuerto de El Prat es uno de los que no mejoran sus estadísticas y, aunque ha mejorado sustancialmente respecto al mes de mayo, sigue sin ser suficiente para salvar una temporada estival en la que viajar ha pasado a un segundo plano.

 

Sigue siendo el segundo aeropuerto

En el cómputo nacional, el aeropuerto de El Prat ocupa, como cada mes, el segundo puesto por tráfico de viajeros. El primer lugar es para el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas, que en el mes de junio 2020 obtuvo 194.734 viajeros, mientras que el de Barcelona se quedó en 148.903. Esto supone un retroceso del 96.5% y del 97.1% respectivamente, tomando como referencia datos del mismo mes del año 2019. En tercer lugar, aparece el aeropuerto de Palma de Mallorca, con 127.555 y un 96.7% menos de actividad.

Un avión en una pista de un aeropuerto / Dominic Wunderlich EN PIXABAY

Unos datos mucho más alarmantes se obtienen si se mira a la cola del ranking, donde aparecen aeropuertos como el de Murcia, con apenas 59 pasajeros en un mes de junio. Es cierto que estos lugares suelen tener poco tráfico aéreo, pero en un mes de enero (momento en el que la temporada turística rozaba mínimos), obtuvo casi 600 desplazamientos solo en la segunda quincena. Hay que tener en cuenta que comenzó a operar el 15 de enero tras el cierre del aeropuerto de San Javier.

Un millón de pasajeros en total

Mirando el cómputo nacional, España ha superado ligeramente la barrera del millón de viajeros en junio 2020. Concretamente, ha obtenido 1.053.780 pasajeros, una cifra de nuevo insuficiente si se compara con el año 2019 y que deja un retroceso del 96.1%. Además, el impacto no solo se ha notado en el transporte de pasajeros, también en el de mercancías. El Prat también es el segundo en este aspecto, con casi 7 millones, muy lejos de los casi 23 millones alcanzados por Madrid.

Una de las pantallas del Aeropuerto de Barcelona anunciando las llegadas de los aviones / AGENCIAS

Aunque, en este sentido, el retroceso experimentado por la red de AENA es menor (un 41.4% en el cómputo nacional), no es suficiente para aliviar un sector tan castigado como el aéreo. Recuperar la actividad en estos lugares es vital para que remonten otros sectores. De cualquier modo, teniendo en cuenta que hasta el 21 de junio los desplazamientos estaban limitados, serán los datos de julio los que ayuden a hacerse una idea más certera sobre el avance de la actividad aérea.

Previsiones para el verano 2020

En julio 2020 se espera que se mejoren las cifras de toda la red de AENA, con las vacaciones ya en su pleno apogeo, la llegada del turismo internacional y la relajación de medidas, el tráfico aéreo podría empezar a levantar el vuelo y empezar a recuperarse de su año más difícil. En esta temporada se debería ver un aumento de la popularidad de aeropuertos como el de Palma de Mallorca, Málaga y Tenerife Sur, puntos clave para el turismo nacional. En este sentido, el aeropuerto de El Prat, principal puerta de entrada a Cataluña, también debería despegar.

Un avión aparcado en el Aeropuerto de Barcelona - El Prat / AGENCIAS

Además, hay que valorar el esfuerzo económico que le va a suponer a AENA la implementación de medidas de higiene y seguridad. Se estima que el gasto aumente en casi 300 millones de euros en un plazo de dos años. La Agencia Europea de Seguridad Aérea (AESA) ha emitido una serie de recomendaciones, como ofrecer dispositivos sin contacto, dispensadores de hidrogel, instalar medidas de protección, aumentar los espacios para los viajeros y establecer nuevos protocolos para desinfectar los aviones, entre otros.