El mundo que envuelve a Instagram y a sus creadores de contenido se rige por modas. De repente, un lugar concreto se vuelve emblemático en esta red social, y los instagrammers deciden acudir en masa a él para dar rienda suelta a sus cámaras y llenar su álbum y sus stories con la foto de moda.

Sin embargo, esto puede pasar factura a estos lugares, como le sucedió a una granja de girasoles situada en Canadá. Hace meses se convirtió en un lugar de peregrinaje para muchos instagrammers debido a que ciertos personajes públicos de esta red social comenzaron a inundar sus perfiles con fotos de este sitio.

Afecta al negocio 

Tal y como informa The Globe, ante este auge de popularidad, los dueños de la granja de girasoles decidieron comenzar a cobrar entrada para sacar al menos un rendimiento económico de la situación. No obstante, esto no frenó ni mucho menos la acudida en masa de personas y fotógrafos.

Girasol

El pasado mes de julio, el caos se hizo insostenible. Multitud de coches abarrotaban el lugar prácticamente a diario. Los medios de comunicación locales comenzaron a hacerse eco de la noticia y, más adelante, la prensa nacional e internacional. Los dueños de la granja eran incapaces de controlar la llegada de personas al lugar.

Finalmente, decidieron cerrar el acceso al público de la granja. La viralización de una foto en Instagram había supuesto un problema para su negocio que nunca habrían podido prever. El resultado, tras meses de visitantes, han sido casi un millón y medio de fotografías subidas en esta localización.